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viernes, 14 de marzo de 2014

La Plata explota en línea!


La Plata Rollea cumple seis años y planea un nuevo recorrido por la ciudad con patinadores de todo el país. Julián, uno de sus fundadores y coordinadores de las salidas, nos cuenta su filosofía del deporte y cómo emprendió esta propuesta en la ciudad.


Fotos y nota por: Bárbara Dibene

Puntual, a las ocho, un joven patinador llega al frente del Teatro Argentino y se desplaza por el estacionamiento mientras escucha música. A unos metros, en la esquina de 10 y 51, el grupo de ciclistas y el de los skaters se dispersan y lo dejan solo. En pocos minutos comenzará una nueva salida de La Plata Rollea y las escalinatas del teatro serán punto de encuentro por última vez en el día.

Poco a poco empiezan a sumarse rostros y rollers a la salida del martes, que promete buen clima y unos 150 participantes. Julián, quien emprendió esta idea hace varios años con cinco amigos, es el coordinador del recorrido. Cuando llega se disculpa por el retraso: "Es que casi siempre estoy atado a otros horarios ". Y así es, ya que es traductor freelance de inglés y regularmente trabaja unas doce horas al día. Las salidas son su recreación y una actividad que promete seguir adelante y en forma gratuita.

"Los dos primeros años éramos apenas dos o tres que nos juntábamos. Alguno que otro decía que iba a ir, publicaba en el foro patinenlinea.net [ahora en desuso], pero seguíamos siendo pocos. Con los meses llegamos a ser veinte y pudimos armar salidas más planeadas, pero no tan organizadas como ahora". Desde ese momento, las salidas son los martes y jueves a las 20 horas. 

Para Julián, el cambio y masividad vinieron con Facebook. "Cuando el foro dejó de ser amigable por el diseño y sus limitaciones, seguí la recomendación del creador del grupo de capital [Patín en Línea Buenos Aires] y creé la página por la que ahora nos manejamos. A la primera salida después de eso, éramos 25 personas más que yo no conocía. Desde ahí no paramos de crecer".

Una de las cuestiones que más se recalcan en la convocatoria es saber frenar perfectamente, aunque si no se sabe hacerlo, "La Plata Rollea" ofrece clases para principiantes. La organización es lo que les permite no tener problemas ni accidentes. Julián es estricto con eso: "Ocupamos un solo espacio, si vas a una salida vas a escuchar que por ejemplo gritamos derecha; respetamos las reglas de tránsito y no ocasionamos daños a la propiedad pública".

Por supuesto, a pesar de las precauciones y el esfuerzo porque no pase nada, hay quienes no prestan suficiente atención. "Hay gente que se siente inmortal y van en otra cosa cuando vienen autos. Gracias a Dios nunca pasó nada grave, pero si ha habido choques y esa situación, la persona siempre pierde frente al auto". 

Este sábado, el grupo cumple seis años de funcionamiento continuo y popular, donde la idea del deporte en comunidad se volvió su leitmotiv. Julián y los demás esperan a unos mil patinadores del país para hacer un recorrido de 14 kilómetros por la ciudad. Desde ya, agradecen a la Municipalidad por proveerlos del permiso y los móviles necesarios, e invitan a la ciudad a hacerse eco del evento que ya se convirtió en "de interés municipal".

Antes de que nos vayamos, Julián recuerda las muchas notas que le hicieron sin prestarle atención y haciendo las mismas preguntas de siempre. Por eso, burlándonos del cuestionario "tipo diván", hacemos la nuestra: ¿y cuál es tu mayor sueño en la vida? Él se ríe y nos cuenta sobre la magnitud del París Roller, donde casi 15 mil personas salen desde la Torre Eiffel todos los viernes, "eso sí que es un sueño, cuando tenga plata espero patinar ahí". 




sábado, 1 de marzo de 2014

Desde María Birba, mestizajes del sur




El tenaz espíritu emprendedor de María Birba la llevó a trabajar durante dos años en "SURreal", un proyecto editorial que involucra a músicos de Argentina, Uruguay y Brasil, que confluyen en sus historias y trayectorias y a los que María muestra en su cotidianidad. Hoy, con el libro bocetado ya un poco ajado de tanto mostrarlo, la fotógrafa porteña se reúne con nosotros para contarnos cómo surgió su idea y quiénes la ayudar en el camino.

Por Bárbara Dibene
Fotos e infografía: Álvaro Vildoza

El punto de encuentro es una paqueta librería de Palermo a la que María llega entusiasmada y cargada con varios bolsos. Después de la entrevista tiene que reunirse con Carlos Aguirre para filmar uno de los tantos videos de promoción que tiene planeados. "Estoy en campaña, chicos", comenta sonriente y se pide un cortado.

Aunque su primera profesión fue el diseño gráfico, el trabajo en un estudio de fotografía la acercó a esa forma de expresión y a los músicos, que concurrían para realizar fotos de prensa o para las tapas de los CDs. Durante este período, además, tuvo la posibilidad de viajar a Uruguay a cubrir festivales y comenzar con el registro de imágenes en shows. El tiempo y las vueltas de la vida la llevaron a conocer a Carlos Aguirre y a los chicos del trío Aca Seca, que la hicieron plantearse una primera idea del proyecto que vendría. "Yo veía que había un movimiento musical que no tenía nombre, que no se sabía que era, si jazz o rock o folclore, y quise que quedara registrado como un grupo de gente concreto y por fuera del escenario, en sus otras facetas".

Más adelante y por cuestiones laborales, comienza a trabajar para Brasil y tiene una revelación que le aportaría la diversidad al libro. "Con los viajes me di cuenta de que los músicos de allá y de acá compartían escenarios o incluso proyectos, que se estaba armando una red. Hoy por hoy, casi todos los que conozco han tocado juntos alguna vez". Gracias a esto, se propone registrarlos bajo el concepto de música mestiza del sur e incluir, por supuesto, una banda sonora original que acompañe la publicación.

Con la mente más clara, desde el 2000 comienza a fotografiar a los catorce músicos seleccionados, de los que además es amiga. "Yo tengo una relación que superó la de fotógrafa que registra un show, por eso todo se dio tan naturalmente. Los músicos elegían un lugar propio, feliz, bajo la consigna de que tuviera que ver un poco con la génesis de su creatividad. Algunos optaron por su propia casa para mostrarme cómo arreglaban el jardín, como en el caso del Negro [Aguirre], o tejían al crochet; con otros caminamos el barrio, por ejemplo, con Andrés [Beeuwsaert] fuimos hasta la verdulería. Por esto puedo decir que no eran fotos producidas, o no tan producidas. Algunos me dijeron que hasta no se daban cuenta de que los estaba fotografiando".

Músicos participantes CARLOS AGUIRRE// JUAN QUINTERO// NORA SARMORIA// DIEGO SCHISSI// ANDRÉS BEEUWSAERT// EDGARDO CARDOZO// HUGO FATORUSSO/ /BENJAMIN TAUBKIN// LEAFREIRE// SERGIO SANTOS// ANDRÉ MEHMARI// CHICO PINHEIRO// HELOISAFERNANDEZ// RAFAEL ALTERIO

Después de esta primera etapa vinieron las cuestiones del diseño, que las delegó en una colega de confianza, y fundamentalmente las de la financiación. "Al principio la idea era ir a lugares convencionales como la Secretaría de Cultura de la Nación, de la provincia de Buenos Aires o de la Ciudad. Hablé con mucha gente amiga que tiene proyectos con este tipo de instituciones, y todo bien, pero hay mucha burocracia que me iba a perjudicar. También pensé en vender el auto y hacer esa inversión, pero la cuestión era complicada".

Fue Tatu Estela, el director de Taringa Música, quien le propuso acercarse al impulsor de Panal de Ideas para lanzar el libro por esa vía. Esta plataforma permite el financiamiento colectivo no sólo por aporte económico, sino además por voluntariados donde uno puede pedir u ofrecer diferentes servicios. Otro beneficio para los usuarios es que Panal no cobra una comisión fija, sino que quien utiliza esta vía decide cuánto pagar por el servicio. Para María, esta información fue lo que terminó de definir su concepto, "realmente fue la forma más feliz que encontré para sustentar este libro porque logra que la gente se sienta parte. Por ejemplo, pedí un poco de difusión, porque esto funciona muy bien como pre-prensa. Cuando salga va a haber un montón de gente ya informada y con el libro".

Accediendo por la web al proyecto SURreal, cualquiera puede colaborar desde cincuenta pesos y hasta 5 mil, esta última cifra especialmente orientada a empresas e instituciones. La meta es reunir poco más de 46 mil pesos para la financiación de una primera edición del libro. Mientras tanto, los colaboradores reciben una versión en PDF, fotografías y\o la banda sonora, dependiendo qué aporte hagan.

María asegura que le costó mucho pedir ayuda, tal vez por prejuicio, pero que luego se dio cuenta de que los músicos estaban dispuestos a colaborar en todo lo necesario. "Antes quería mantenerlos al margen, pero cuando les escribí para preguntarles su opinión sobre cómo financiar el proyecto, el Negro me ofreció hacer algo con su editorial, Sirirí, y lo hice entrar por Panal. Esa forma colaborativa de trabajar coincide con su pensamiento, todo se dio en el momento justo".

Por otro lado, logró arreglos con Taringa Música, Café Vinilo y la imprenta Graficar, por lo que son muchas las personas e instituciones involucradas en la publicación de su libro. "Y este es el primero, después tengo en la cabeza uno de cantoras y otro de nuevos compositores que conozco y son unos grosos".

Mientras nos muestra el boceto terminado, María nos confiesa su ansiedad, "tengo la necesidad de sacarlo a la calle, que llegue a la gente y todo se acerque más. Este libro me dio mucha felicidad a mí, a los músicos y a los que colaboraron. Fue muy fructífero". Luego guarda todo cuidadosamente y antes de despedirse apurada por los tiempo, reflexiona: "este es el año de lo colectivo y eso es lo que realmente te ayuda a crecer".


lunes, 24 de febrero de 2014

Arte sobre piel



Por Bárbara Dibene
Imágenes y edición: Álvaro Vildoza

Maris y Fernando hacen arte sobre piel, así se describen y así viven su oficio desde hace varios años. Aunque hicieron caminos diferentes, ella en Argentina con diseño de maquillaje y peinado, y él en Uruguay con un recorrido por las artes plásticas, ambos terminaron dedicándose al body painting. El trabajo y los viajes fueron los grandes motivos de su unión profesional y de amistad, que recientemente los llevó a realizar un encuentro conjunto en "La carpintería Cultural".



Drexler acompañó la jornada de más de seis horas durante las cuales Maris Bustamante y Fernando Machado trabajaron sobre sus modelos. Como grandes profesionales, Horacio y Abraham mantuvieron la paciencia y la postura, perfectamente sentados en taburetes y bajo los focos de luz de la carpintería. A su alrededor, una veintena de espectadores juntaron sillas y compartieron el único mate del lugar. Algunos lo acompañaron con porciones de la torta que se ofrecía en la barra, otros, menos ansiosos, esperaron que la primera ronda de pizza estuviera lista.

El bullicio no desconcentró ni un momento a la pareja de artistas, que trabajaron basándose en diseños bocetados y especialmente creados para la ocasión. "Por lo general esta es la manera más rápida y cómoda de maquillar, sobre todo cuando tengo poquitas horas. Aunque a veces sí se improvisa, o al menos algunas partes... como en este caso vamos a hacer con la espalda", nos comentó Maribus mientras terminaba de retocar el pecho de su modelo. Fernando coincidió en esta facilidad en el trabajo y agregó: "En mi caso traté de hacer algo acorde con el espectáculo brasilero que nos continúa y la propuesta fue crear un aborigen y representar algunos elementos. Algo de la fauna y del maquillaje tribal de la amazonia brasilera, aggiornado al maquillaje artístico".

A pocos pasos de ellos, colgaban unas cintas donde la gente podía poner su opinión. Uno por uno, con letras poco acostumbradas a la mano o perfectamente caligrafiadas, los visitantes hablaron de su amiga Maris, el descubrimiento de Fernando y el ambiente cálido de la carpintería. Uno de sus dueños y compañero de comparsa de Maris, Germán, nos contó que ella fue la que se acercó con la propuesta para dar a conocer más el arte del body painting en La Plata, además de darle el espacio a su compañero uruguayo.

Con el éxito de los comentarios, los diseños casi terminados y la gente sumándose hasta en las mesas del patio, el espectáculo de Franco Acuña, "Franquinho do samba" fue el perfecto cierre de un encuentro de este y del otro lado del charco.

Desde Transeúntes los invitamos a conocer los trabajos de estos grandes artistas!


http://www.maribuscarballo.com.ar/
ImaginArt




miércoles, 22 de enero de 2014

Fotopostales viajeras


La Vieja Estación, La Plata

Por Bárbara Dibene
Fotos: Gentileza de Gilda Selis

Más de una vez nos conformamos con recibir el típico "Feliz cumple, que lo pases lindo" y sus variantes para otras fechas especiales, los medios suelen ser Facebook, mensajes de texto o, si se estima mucho a la otra persona, un llamado al celular. De a poco, hemos perdido la particularidad de nuestra escritura y el entusiasmo por el detalle, pero emprendedores como Gilda Selis y su novio, Alejandro Benson, luchan simbólicamente por recuperar una gran costumbre olvidada: enviar postales.

"De acá para allá" surge a partir de la inquietud de Gilda, una joven periodista de Tolosa, que había hecho amigos extranjeros y quería enviarles postales de La Plata para que la recordaran. El problema fue que los modelos eran básicos y formales, en todos se repetían la Catedral o el Museo de Ciencias Naturales y no se llegaba a captar "la esencia" de la ciudad. "Un día se lo comenté a mi novio, que es diseñador en Comunicación Visual, y me sugirió que si no encontraba lo que buscaba, podíamos hacerlo nosotros".

Unos meses después, en abril del año pasado, ambos se presentaron en la Feria del Libro Independiente y Autogestionada (FLIA) con las postales que habían creado, y tuvieron una muy buena recepción. "Nos dimos cuenta que éramos varios los que enviábamos postales y sobre todo los que queríamos que no se perdiera esta hermosa costumbre con el auge de la era digital".

Gilda está convencida del valor de la postal no sólo por una cuestión estética sino por la dedicación de aquel que regala. "Al recibir una postal o una carta a mano, sabés que la otra persona se tomó el tiempo de sentarse, elegir el papel o la postal, escribir en puño y letra, pensar las palabras, preparar el sobre y enviarlo desde la oficina de correo. La sensación de recibir de repente una carta o una postal debajo de tu puerta que cruzó ‘analógicamente’ el mundo es mucho más satisfactoria que recibir un e-mail en tu casilla o un saludo de cumpleaños por Facebook. Es muy distinto. Tiene esas cosas del tachado, de los dibujos, de la caligrafía, de sentir el papel, de tratar de entender las letras, lagrimear encima, y guardarlas como un recuerdo y quizás en otro momento volver a verlas".


Gilda no puede salir de viaje sin su cámara y eso le permitió tener un gran archivo de fotos para comenzar con las postales, aunque después fue sacando nuevas fotos específicamente para utilizarlas en su proyecto. "Decidimos, por ejemplo, fotografiar La Plata con ojos de viajeros y no como locales. Logramos verla con mucho arte callejero, mucho verde, con mucha arquitectura única, y con muchos detalles que pueden parecer insignificantes para quienes viven allí, pero que para los extranjeros no, como los charcos".

Con cientos de registros de paisajes de la Argentina, la joven periodista menciona como los más "fotogénicos" al Glaciar Perito Moreno, el Cerro de Siete Colores, el río Paraná y un pueblo de montaña en Salta, llamado Iruya. También logró recorrer algunos lugares en el exterior que la fascinaron y forman parte de sus colecciones de postales, como Nueva Zelanda, Montevideo y algunas ciudades de Chile donde los grafitis le robaron la atención. "Últimamente en mis viajes me paso horas caminando por las calles mirando las paredes y descubriendo mensajes escritos que hablan mucho de cada sociedad. En vez de entrar a museos que suelen aburrirme prefiero estos museos de arte viviente, al aire libre, llenos de mensajes políticos, sociales o decorativos. Muchas veces son estas expresiones callejeras las que más muestran la cultura local y las que miden el termómetro del momento social que se está viviendo en un lugar. Esos momentos que no aparecen retratados en los museos tradicionales. Valparaíso explota de arte urbano y creo que fue hasta ahora uno de los lugares más fotogénicos que visité, o por lo menos uno de esos lugares a los que quisiera volver".

Recientemente, viajó a Ecuador durante dos semanas y espera que toda esa experiencia se plasme en una nueva colección.  "En Cuenca, una ciudad colonial, llena de iglesias me encontré con decenas de murales. La selva fue increíble, pasamos unos días en el Parque Nacional Yasuní, la entrada al Amazonas y fue inolvidable. Escuchar los ruidos de la selva, convivir con insectos enormes, arañas venenosas del tamaño de una mano, hormigas del tamaño de un pulgar, alacranes letales, monos, jabalíes, caimanes. Que nos enseñaran los poderes medicinales de las plantas, la inmensidad del paisaje".



Ante las fechas especiales como el día del padre, de la madre o navidad, "De acá para allá" ofrece personalización de las postales. Gilda recuerda que por ejemplo, "para el día del amigo muchos nos enviaron fotos con sus amigos y alguna frase que representara su amistad y nosotros se las hicimos. Está bueno porque es algo que despierta emoción, y que es económico. Hoy en día no comprás nada con $10, que es el costo de cada postal". Además de esto, se atiende a la demanda de los clientes, como la de "Masa crítica", un grupo de chicos que andan en bicicleta, y necesitaban una serie especial dedicada a ellos.

Para el futuro, espera seguir diseñando y en algún momento fusionar la fotografía con la escritura, tal vez agregando textos propios a las postales. Por ahora pueden contactarla en facebook y hacer su pedido, o si son de La Plata acercarse al Pasaje Rodrigo (51 entre 4 y 5) y verlas en el local Reina Batata. Desde Transeúntes le deseamos que los viajes continúen y las postales se multipliquen.

Facebook: De acá para allá

viernes, 3 de enero de 2014

La fiesta del muñeco: una tradición en La Plata

Por Bárbara Dibene
Fotos gentileza de Carolina Mostaccio

Haciéndole frente a la ola de calor más larga en la historia del país, cientos de platenses trabajaron hasta el último día de diciembre en la construcción de los tradicionales momos, enormes muñecos de madera, engrudo y papel, que durante la noche del nuevo año se hacen cenizas para celebrar lo que viene. Transeúntes comparte con ustedes un poco de los festejos, luego de pasar la tarde y la noche del 31 con los vecinos del "minion tropical".




Cuando en 1956, Luis Tortora armó el muñeco de un jugador de fútbol en honor al triunfo de Cambaceres en la Liga Amateur, seguramente no imaginó que su ocurrencia se convertiría en toda una tradición. Sólo el tiempo y el entusiasmo contagioso lograron que poco a poco los muñecos se multiplicaran y perfeccionasen. La dictadura fue lo único que los apagó, pero a fines de los ochenta renacieron con fuerza y hoy son la marca registrada de una ciudad que los adoptó y los hace hablar.

"Ponele todo, dale, que haga ruido", indica Carolina,  la joven organizadora del  momo N°142. El frente de su casa es, desde hace varios días, un taller al aire libre y hoy no es la excepción, su familia está armando bollos de papel de diario y prepara cuidadosamente los cohetes. Ella ya los contó, son 160. Los nombres de los petardos le causan gracia: "tumba ranchos bien villero" y "mata suegras" son los más populares y los más económicos. Este año una torta de 16 fuegos ronda los 150 pesos y las colectas no dan abasto.

En la mayoría de los barrios, los más chicos son los encargados de pedir monedas. Con tenacidad copan las esquinas y se quedan por horas esperando y deteniendo a los autos. Pero en este caso el rol lo tiene Camila, que con sus catorce años y una latita en las manos repite arrastrando las palabras "una colaboraciooooón". Por política propia, la familia no puso sogas ni cortó la calle, simplemente dejan que la gente se acerca voluntariamente y tienen suerte porque muchos lo hacen.



Viviana, la madre de Carolina, está sentada en una reposera en la vereda y celebra la recaudación de su sobrina. "Mira cómo encara Cami. Algo hay que darle, aunque sea un helado se tiene que comprar, un cuartito acá en la esquina". Luego recuerda cuando empezaron con la tradición, hace muchos años ya, con la idea de tener entretenidos a sus hijos y sobrinos durante las vacaciones, y como se fueron sumando otras gratificaciones, "la primera vez hicimos un Piñón Fijo y nos morimos de alegría porque la cuadra estaba llena, se había movilizado todo el barrio. Lo más lindo es la cara de los nenes cuando hacés una figura infantil, se ilusionan mucho".

Los muñecos adoptan formas diferentes todos los años, algunos personajes se mantienen y otros se viralizan por las películas de moda, como los Minions, de "Mi villano favorito", que se repiten en varias esquinas. Esta vez fueron 191 los inscriptos, cuyos responsables tuvieron que pasar por charlas informativas y obligatorias, en las que les explicaron cómo y con qué rellenar sus muñecos y a cuánta distancia de él ubicar las sogas de seguridad.

Cada muñeco lleva muchísimo trabajo. Carolina fue, en este caso, la encargada de elegir el personaje, dibujar el diseño y tomar las medidas para que las dimensiones sean las correctas. "Teníamos todo controlado, el tema de la cartapesta y la pintura re bien, lo que nos faltaba era alguien que nos ayude con la estructura, costó conseguir que nos ayudaran los hombres", se burla mientras saluda a la gente del barrio. Son casi las siete de la tarde y muchos se acercan a preguntar a qué hora lo queman. Como todas las veces anteriores será temprano, a la una y media.



Después de casi un mes de preparación, todo está listo y el clima da tregua. De los 38 grados de sensación térmica, ahora se disfrutan unos 33 y de un leve viento que alivia. Viviana se levanta y avisa que se va a bañar y empezar a preparar todo, nos saluda y felicita al grupo, "somos meritorios por hacer el esfuerzo con la temperatura de estos días. Salíamos de la pileta, hacíamos un poco y volvíamos al agua. Estamos contentos por cómo quedó".

La quema

A la una, la esquina de 140 y 49 está llena de familias esperando por el "Minion Tropical", iluminado por varios reflectores blancos. Un grupo de chicos de unos diez años llega en bicicletas, mientras otros, más pequeños, van de la mano de sus padres y se sientan en el cordón de la vereda. Desde la casa de Carolina y Viviana el cuarteto se escucha a todo volumen.

A los pocos minutos, todos empiezan a aplaudir. Los horarios se respetan casi religiosamente para que el que quiera pueda correr al resto de los muñecos, que arderán en diferentes tiempos y barrios. El papá de Carolina, un hombre alto y forzudo, hace un poco de ruido con petardos antes de prenderle fuego al muñeco desde el sombrero lleno de frutas. La explosión y el calor hace retroceder a los valientes que forman la primera fila.

Desde más atrás, niños a caballito aplauden y se ríen. El fuego dura varios minutos y muchos filman y sacan fotos. Los chicos de las bicicletas se van a otro muñeco, pero otros tantos se quedan hasta el final. La música sigue y la fiesta también, la noche es larga.





jueves, 5 de diciembre de 2013

Let`s Hangout, otra forma de aprender idiomas en La Plata





Por Bárbara Dibene y Álvaro Vildoza
Fotos: gentileza de Let´s Hangout

—Che, ¿y ésta de qué país es? Creo que no la había visto nunca en mi vida —dice una rubia muy alta mientras señala una de las banderas que están sobre la mesa de entrada. A su alrededor, varios chicos intentan adivinar la respuesta y uno pelea con el sticker de una de Colombia. Casi todos eligen la de Estados Unidos, que indica que estuvieron allí o que pueden comunicarse con los que hablen en inglés; otros, le añaden una de Brasil, otros la de Francia, o la de Canadá. Algunos tienen tres o cuatro banderas pegadas en fila, desde el corazón hasta la panza.

En "Lo de Dardo", un espacio pegado al café del Centro Cultural Dardo Rocha, suena desde adentro el ritmo bossa que acompaña a los jóvenes organizadores del evento Let`s Hangout. Manuel Alfano es uno de ellos y quien hace las veces de mozo, yendo de la barra hasta las mesas de afuera, donde varios grupos de chicos comienzan a charlar entre sí.

La idea es simple pero efectiva, tener un espacio donde practicar idiomas "de una forma divertida y no convencional". Cada participante sólo tiene que elegir las banderas que representan los idiomas que conoce
y comenzar a charlar sin consignas ni temáticas establecidas. La libertad y la posibilidad de interactuar con gente que comparte intereses logra que la timidez se vaya perdiendo. Después de unos minutos, los recién llegados se integran y los acentos se mezclan.


Manuel aprovecha que todo está en marcha y se sienta a la mesa para contarnos sobre este proyecto que está en su etapa inicial. Nos invita una cerveza y sólo se interrumpe para saludar con una sonrisa a los que van entrando al lugar.

"Todavía estamos en plena prueba piloto, pero vamos bien. Cuando inauguramos tuvimos gran repercusión. Todo el mundo estaba contento y preguntaba cuando volvíamos a hacerlo. Este es el cuarto y último encuentro del año, pero esperamos seguirlo".

Fundación ciudad de La Plata funciona desde 1983 y busca promover y desarrollar, entre otras cosas, la cultura de la sociedad platense. El proyecto Let´s Hangout se gestiona gracias a ellos y el impulso dado por Manuel y otros jóvenes que participaron del programa de intercambios y voluntariados de AIESEC. Todos compartían las ganas de viajar y aprender las costumbres y características de otros lugares del mundo.

"Cuando nos juntamos con Pame y otras chicas para formar una especie de comité organizador, la idea fue pensar cómo articular el proyecto y conseguir el espacio. Por suerte, teniendo el apoyo de la fundación para acercarnos a la secretaría de cultura, pudimos conseguir este espacio y el año que viene esperamos poder ir rotando todos los meses".

Las historias de los que llegan al evento no son tan diferentes. Muchos se enteraron por el Facebook o por los comentarios "de un amigo de un amigo" y les llamó la atención. También comparten viajes por cursos o programas de intercambio y la necesidad de mantener y mejorar el idioma. Algunos parecen tímidos al principio, y otros rápidamente encuentran de qué hablar.

"Este es un buen momento para este proyecto. Se están generando movimientos culturales nuevos y originales, como las rodas. Esto innova para el platense porque no hay una "metodología". Acá se puede tomar algo, tranqui, e ir soltándose".

Manuel nos despide resaltando la ayuda de difusión que recibió de Pachi, dueño del hostel de Frankville, donde también funciona la radio que mantiene activa con los viajeros. Para el año próximo espera seguir el proyecto con sus compañeras, sumar gente y trabajar aún más para que Let`s hangout se conozca en toda la ciudad y logre posicionarse como una gran alterativa cultural y de aprendizaje,



Para encontrarlos en facebook pueden hacer click en: Let`s Hang Out.


domingo, 24 de noviembre de 2013

Carlos Aguirre, un músico emprendedor


Presentación durante la última edición del FIFBA

Por Bárbara Dibene
Fotos: Álvaro Vildoza


"¿Por dónde empezamos?", pregunta Carlos Aguirre mientras se sienta en el piso sobre un almohadón. Hace apenas unos minutos terminó uno de sus shows y su tono es tranquilo, amable. En la carpa de los músicos sólo quedamos nosotros y él, sonriente, nos ve sacar la cámara y un pequeño anotador.

En septiembre, Carlos presentó su libro de partituras Canciones I, donde recopila parte de su obra para dejarla fundamentalmente a disposición de los más jóvenes. "Yo como estudiante vi un hueco grande en cuanto a la bibliografía que ofrecía la facultad. Hay muy poco escrito de autores argentinos y no entiendo por qué. En la biblioteca podía encontrar con facilidad cosas de Ginastera y otros clásicos, pero pareciera que después de eso no se hubiera hecho registro de nada más".

La editorial encargada del gran lanzamiento es Sirirí, un proyecto autogestionado por el propio músico y su manager y socia, Gabriela Redero. Este no es el primer emprendimiento que encaran juntos, ya que desde hace más de veinte años son parte del sello discográfico Shagrada Medra. "La editorial surge desde un hecho colectivo, desde pensar nucleamientos y la posibilidad de ayudar en la recopilación de historias. El caso del sello fue parecido, en Buenos Aires no nos daban bolilla y con mis compañeros no teníamos dónde publicar. Así que dijimos 'hagámoslo nosotros', aunque en ese momento no teníamos idea de cómo se hacía. Por suerte, fue una época en la que los pequeños sellos proliferaron y todos compartíamos nuestras experiencias".

Aguirre asegura que una de las cuestiones más difíciles de sus emprendimientos es la distribución. Ante la resistencia a comprometerse con grandes empresas que se encarguen de esa tarea y aumenten los costos de los libros y discos, las alternativas buscadas tienen que ser efectivas y económicas. En el caso de Canciones I, decidió hacer las presentaciones en diferentes facultades, donando ejemplares a sus bibliotecas para que puedan llegar a la mayoría de los estudiantes. Para los discos, sigue eligiendo lo artesanal y aunque cueste más, se trata, como dice él, de una "militancia cultural".




Después de compartir escenarios con grandes referentes de la música clásica y popular, el entrerriano conserva su humildad y ganas de seguir aprendiendo. Desde hace casi un año realiza una gira por el interior de su provincia con el propósito de reunir material y armar un cancionero con autores del litoral. "Me debía un estudio a conciencia de la música de mi región. Esa es la razón de esta gira que me lleva a recorrer muchos pueblitos. En cada uno organizo una mateada desde las cuatro de la tarde hasta la hora del concierto. En ese momento tengo la oportunidad de conocer músicos y otras personas que me cuentan cosas, así me voy haciendo un mapa más real, más tangible del lugar".

Por otro lado, la gira intensificó su curiosidad y sus ánimos por registrarlo todo. Cuando las distancias son cortas y puede quedarse a dormir en el pueblo que visita, aprovecha las mañanas para sacar fotos y grabar audios  para captar su "biorritmo". Al irse, se lleva con él un cargamento de experiencias que espera poder volcar algún día en sus composiciones. "Como en la Argentina latente, esa que no sale en los medios pero es esperanzadora, estoy contento de encontrar gente haciendo cosas hermosas".

Durante los viajes, por supuesto, no faltan las anécdotas y más de una vez Carlos y su socia se han perdido tratando de encontrar tal o cual pueblito. "Hubo veces que nos pasamos por varios kilómetros y el nombre del lugar ni siquiera apareciera en google. Por suerte con Gabi siempre llegamos a destino y la pasamos bien. Ella viene de la comunicación y tiene una vocación muy fuerte. Le encanta observar y anotar todo, es la que lleva el registro más fuerte".


Con decenas de canciones suyas versionadas por otros músicos y canciones que él mismo ha tomado para trabajarlas, Carlos está convencido de que lo que hace es totalmente recíproco. "Si alguien está por sacar un disco, uno puede ayudarlo con los arreglos. O si yo estoy versionando canciones de otros, como lo estoy haciendo ahora con temas del litoral, acepto sugerencias y aprovecho para meter cosas de compositores actuales. Se da un ida y vuelta que es muy lindo, muy enriquecedor".

Antes de despedirse, Aguirre nos escribe su mail "por si necesitan algo" y reflexiona sobre su momento actual. "Estoy contento, estoy haciendo lo que hace muchos años quería hacer. La idea es seguir y lanzar un libro por cada uno de mis discos. De alguna manera vuelvo a mis inicios por un rato y además sigo componiendo, con el destiempo que me lleva plasmar en mi música las grandes cosas que voy registrando de todos lados".

miércoles, 13 de noviembre de 2013

El Jardín de los sabores

Imágenes y edición: Álvaro Vildoza

Transeúntes sigue en la búsqueda de proyectos originales y emprendedores en La Plata y el resto del país. Hoy queremos compartir con ustedes el trabajo de "El Jardín de las Viandas", un pulmón en la ciudad donde se puede comer rico y disfrutar de la frescura de las plantas. Alejandro, su impulsor, nos cuenta cómo surgió el proyecto que promete seguir creciendo. 




Un gato gris ronronea y se pasea por el camino de cemento que va desde la puerta hasta la cocina del Jardín de las Viandas. El sol de mediodía le hace brillar el pelaje y seca el rocío del pasto sobre el que las mesas y sillas de colores ya están puestas. Cuando una joven pareja llega con su hijo, el gato corre y salta hasta una de las medianeras. 

—Gatito, vení, vení. Mami, gatito—balbucea el nene y señala hacia la pared.

—Se llama Crispin, ya cuando baje lo vas a poder tocar—lo consuela el mozo, Raúl, mientras se acerca a la mesa que ocuparon los recién llegados. — Hola, chicos, ¿qué van a pedir?

—Qué tal, dos menú de pescado y ¿puede ser una hamburguesa para él?—La mujer alza al nene e intenta distraerlo con un video en su celular.

Raúl, alto, morocho y con el delantal negro impecable, regresa a la cocina y cuelga un papelito con el pedido. Luego comienza a hacer los panqueques para ayudar a Kairé, una de las cocineras, que está preparando la salsa. En la habitación de al lado, donde están el estante con la vajilla y una mesa larga con varios cuchillos, el dueño del jardín termina uno de los platos del día.

Alejandro es paisajista y desde el año ´98 se dedica a cuidar de sus plantas. Lo que un tiempo fue un vivero, hoy es un emprendimiento que lo tiene trabajando a tiempo completo. Las Viandas del Jardín, actualmente el Jardín de las Viandas, nació como un proyecto personal de preparar comida en el quincho de su casa y hacer delivery en el barrio. Desde principios de este año, las circunstancias y ayudas que recibió le permitieron incorporar nuevas personas hasta abrir un restaurante al aire libre con un menú rico, variado y económico.



—Lo que yo quiero es que la gente venga con ganas—asegura Alejandro, que se toma un momento y se sienta al aire libre—. Nosotros les ofrecemos una comida casera y estoy contento porque está resultando. Antes muchos pasaban y se quedaban viendo el jardín. Hoy, además, pueden ver desde la calle la cocina, que quedó muy luminosa, y eso les llama la atención.

En el fondo del jardín está la cocina con sus hornos industriales y tres mesadas con algunas tablas de madera para picar. La heladera, tan blanca como las paredes, permanece recluida en un rincón y llena hasta el tope de los estantes. Alejandro la señala y ve cómo “León”, un gato gordo y rubio, aparece y le salta hasta las piernas. Su dueño lo acaricia y sigue hablando de los orígenes de su emprendimiento:

—Yo cocino desde chico, me encanta. Desde los 17 años que vivo solo y siempre me gustó comer cosas bien hechas. Con los años me fui refinando en mi propia cocina. Siempre dije que si las cosas no funcionaban me iban a meter de lleno con esto.

Raúl se acerca con bandeja en mano a una mesa donde están charlando un grupo de mujeres. Les deja dos potes con salcitas, la panera con grisines caseros y la gaseosa. Desde la cocina, Kairé le avisa que pronto saldrán varias porciones de lasaña con salsa blanca. Todas deciden pedir eso, pero una pregunta si la salsa puede ser boloñesa.

—No hay problema, en unos minutitos ya están, chicas—asegura Raúl y va hasta otra mesa, donde una pareja se acaba de sentar.

El staff del Jardín tiene presente que los gustos de los clientes son tan personales como infinitos, por eso siempre hay una alternativa a los platos originales. Como proyección, prometen en poco tiempo abrir durante las tardes y ofrecer meriendas que incluyan variedades de tortas, tés, cafés y tragos. También, esperan que la iluminación les permita tener menúes de cena y espectáculos que acompañen las veladas. Por ahora son muchos los planes y mucho el trabajo para mantener en funcionamiento este emprendimiento.

Alejandro baja a “León” hasta el pasto y camina hasta la enorme enredadera que cubre la pared del edificio vecino:

—Esto había que aprovecharlo y ahora casi estoy viviendo acá. En el trabajo no tenemos un horario demasiado definido. Después de que la gente almuerza vemos que cosas faltan y nos quedamos preparando masas, salcitas, condimentos. Pero estoy contento, de buen humor, hacía falta un lugar así en La Plata.


El equipo de Transeúntes pudo disfrutar de un almuerzo cocinado y servido por el propio Alejandro: merluza sobre un colchón de cebollas y con salsa de tomates y arvejas, acompañada de papas a la española. Le agradecemos por darnos el gusto y dejarnos pasar un día en su maravilloso jardín.

Dirección: 5 entre 41 y 42 Número 459
Facebook: El jardín de las viandas



sábado, 9 de noviembre de 2013

Un encuentro casual, una pregunta de orientación y la historia de una promesa cumplida



Nota y fotos: Lucía Errecart

Un auto Renault 4L amarillo es estacionado en la entrada del camping del Balneario de Tapalqué. Nosotros hacía unas pocas horas que habíamos llegado allí, estábamos terminando de armar la única carpa  que había en el lugar y organizando la parrilla para la comida de la noche. En ese momento, un señor mayor se acerca a la mesa y con un previo saludo amable, pregunta por el lugar y la posibilidad de pasar la noche.

Tapalqué es una ciudad ubicada en el centro de la provincia de Buenos Aires y cuenta con un balneario, un camping y un parque preparados para que todos los veranos se llene de gente que se acerca de todos lados a disfrutar de la vida al aire libre. Pero este no era el caso, era octubre y el lugar se encontraba vacío, y más aún, a la tardecita cuando las nubes empezaban a cubrir el cielo anunciando una posible tormenta para la madrugada.

“No hay grandes periodistas. Lo que hay son grandes casualidades. Y el buen periodista es el que se da cuenta que le toca vivir una de esas grandes casualidades”. Creo que esta es una buena manera de representarlo: un hombre con muchas ganas de contar su historia y una futura periodista dispuesta a escucharlo.

 Me levanté temprano el sábado y al ver que el día había mejorado, lo llamé a Agustín, mi nieto y acompañante en esta aventura y después de una despedida familiar emprendimos el viaje alrededor de las 10 de la mañana.

Así empezaba el relato Aurelio de 72 años, que se encontraba reposado en el baúl de su auto mientras invitaba a sentarme en una pequeña banqueta que lo acompaña desde hace mucho en sus días de pesca.

 La idea de este viaje surge porque yo tuve una enfermedad, hace dos años me detectaron cáncer de próstata. Y yo no soy de ir a la misa, siempre la mandaba a mi mujer a que fuera a rezar por mí, pero ella insistía en que fuera yo. Así le prometí a la virgen que si salía a flote de ésta me iba a hacer un viajecito como el que estoy haciendo.

El recorrido desde la largada en Olavarría hasta llegar a su objetivo en Luján, tiene aproximadamente 400 km. No sólo era eso, sino que ese trayecto lo iba a realizar por calle de tierra: él en bici y su nieto de 22 años por detrás en el auto. 

Esta promesa tiene que tener sacrificio, tiene que ser “tracción a sangre” me dije, por eso el autito viejo que tiene motor y cuatro ruedas, ¿para qué más?Indicaba mientras palmeaba el vehículo a su costado . Tranquilamente podría haberlo hecho con mi otro auto, pero le propuse a Agustín si él estaba dispuesto a conducir “El Monito” (así llamaba al Renault 4L) y a acompañarme, porque yo sólo no me animaba a venir, necesitaba apoyo ya que no soy un muchacho joven (risas). 

Nadie sabía que iba a realizar esta promesa hasta tres días antes de la salida, que fue mi cumpleaños y reuní a mis hijas, mis nietos, a toda mi familia; les conté y no lo podían creer. ¿Viste cómo son las mujeres que te empiezan a llenar la cabeza? Que estudios de acá, que chequeos de allá y ahí los paré y les afirmé: sin palabras, ya está todo arreglado y ya lo tengo decidido.

A Aurelio le gusta mucho ir de pesca con amigos y/o familiares, le encanta el campo, andar en la calle y afirma que no aguanta estar encerrado en su casa sentado frente al televisor, prefiere salir y andar al aire libre.

Necesitaba cuidarme la piel del sol por cuestiones de salud, así que con remera, pantalón largo y una tela con una gorra que tenía en  la cabeza empezamos el viaje rumbo a aquí, Tapalqué. Ahora ya tenemos la carpa armada, nos pudimos bañar y vamos a descansar esta noche y ver mañana por la mañana cómo está el día para salir nuevamente, porque parece que se viene tormenta.

Aurelio, haciendo ademanes con las manos, contaba entusiasmado cada detalle sin dejar nada de lado. Al mismo tiempo le señalaba la conservadora a su nieto y le indicaba que sirva algo fresco para tomar, mientras su cabello blanco demostraba que se empezaba a levantar un poco de viento.

La lluvia que se desencadenó cerca de las 3 am inundó parte del camping de Tapalqué obligando a los acampantes a levantar el equipaje.

 Salimos al mediodía del domingo rumbo a Alvear y llegamos como a las seis de la tarde. El camino tenía mucho barro, nos encajamos y con  una cuerda larga pudimos seguir.  En ese camping los baños estaban fuera de servicio y no pudimos bañarnos a pesar de estar todos embarrados.

A las 11 hs del lunes emprendimos nuevamente el camino. Tratábamos de secar la ropa y la carpa tendidas sobre el 4L, dado la lluvia de la noche en Tapalqué. Arribamos a Saladillo alrededor de las cinco de la tarde y paramos en un camping, que  creo era de la gente del banco. Unas personas que estaban tomando mate, nos habilitaron el agua caliente y pudimos bañarnos, todo 10 puntos.

El trayecto se achicaba día tras día. Aurelio siempre afirmó que la vida es cortita y hay que vivirla, hay que pelearla y pasarla bien, hay que disfrutar.

A la tarde temprano del martes entramos en Roque Pérez. Pedimos permiso a algunos vecinos de la zona y acampamos en una de las calles, pero a última hora, cuando ya estábamos bien instalados, llegó una patrulla que nos solicitaron documentación y nos obligaron a retirarnos hacia otro lugar dónde podíamos pasar la noche.

Los tiempos los manejábamos según el camino y los vientos. Gracias a Dios y la Virgen yo físicamente seguía muy bien. Luego de seis horas de bici (siempre por camino de tierra), paramos en un camping espectacular en Navarro... estábamos muy contentos por estar cerca de Lujan (aproximadamente a unos 65 km).

El jueves salimos alrededor de las 10 hs por Ruta 47 y con el viento a favor llegamos a Luján tipo cuatro de la tarde. ¡No tengo ninguna duda de que la Virgen nos ayudó en todo el viaje!

Tuvimos varios inconvenientes durante el viaje, no llevábamos crique en el auto y en la VTV me dijeron que las cubiertas no estaban útiles para circular. Uno de los días pasó que no quería  arrancar de ninguna manera hasta que pasó un gaucho a caballo y nos ayudó. También perdí los anteojos que  increíblemente los encontré en el camino de tierra luego de haber recorrido como 10 km. 



Ante la presencia de la virgen, Aurelio agradeció la posibilidad de poder cumplir su promesa y, sobre todo,  haber vivido una semana muy intensa e inolvidable junto a su nieto.

Así termina el relato de una de las tantas aventuras de un abuelo, jubilado ferroviario, que se divierte con sus nietas cuando lo disfrazan y le sacan fotos, que tiene amigos por todos lados y que le gusta reise de sí mismo para disfrutar a pleno la vida. Simplemente, un abuelo mimetizado con el espíritu de su joven nieto.



martes, 8 de octubre de 2013

Doble T



-Pasá pasá –dice Lucas Carattoli alejando a Raúl, su perro, mientras abre el garaje de lo que en apariencia es una casa común y corriente. Sin embargo es solo la puerta de entrada a otro mundo: atrás de ella se abre camino a un estudio donde se practica circo.

Carattoli se escribe con Doble T. Al igual que su personaje principal Alex Gretto. Su espacio, el  lugar donde ensaya, da shows y a hace las veces de escuela, se llama precisamente Doble T. Es un galpón grande donde se respira circo. Hay un escenario al fondo, donde además de los pinos para malabares, Lucas dejó una libreta para volcar ideas con una letra que no se entiende. 
Doble T, el espacio de Lucas Carattoli (Foto de FB)

En la entrada de Doble T hay una camioneta y cerca de ella están todos los juegos de luces, un monociclo de un metro y medio y cajones con el nombre de su personaje. Viene de dar un show. Se lleva todas sus cosas, pero no siempre fue así. Empezó con tres pelotitas de tenis rellenas con arroz y envueltas con cinta. Después se hizo unas antorchas para hacer malabares (era un caño de aluminio con amianto y un mango) y un amigo bicicletero se armó un monociclo que se lo prestaba. Hoy por hoy tiene su equipo a base de esfuerzo “Arranque sin un peso. Nunca tuve plata para invertir. Pero ganaba $100 e invertía $50 en material y 50 para vivir” dice Carottoli en su oficina, pegada a su estudio y a su propia casa.

Alex Gretto hace malabares pero también anda en zancos, en monociclos, hace equilibrio con maderas arriba de un tarro que se mueve para todos lados, juega con grandes burbujas y con esferas trasparentes. También incorpora la tecnología usando proyectores y pantallas que duplican e incluso triplican al personaje. Para él “la tecnología por sí sola no tiene vida, pero si uno la usa como una herramienta para generar ilusión, magia o lo que vos quieras, me parece que ahí es interesante”

Lo que más le gusta de subir a un escenario es que el público juegue con él. En sus espectáculos no hay una cuarta pared, sino que él busca un ida y vuelta con la gente: los mira, les habla a la cara, se les acerca, los toca, se les sienta encima, les propone cosas para que participen. Para él no hay un límite tan estricto entre el escenario y la gente. El escenario se completa con la gente. Eso es algo que planteó de sus inicios “Cuando empecé a hacer shows no me cerraba mucho ésta cuestión de admiración por la técnica. Eso me parecía medio vacío, era exigente, incomodo”,  sus espectáculos pasan por otro lado: “por lo que vive el personaje, por el disfrute del personaje y como lo comparte con el público. La experiencia. Es como que importa más la persona, el malabarista, que los malabares”.

En su oficina hay distintos afiches de Alex Gretto, su alterego, donde se lo ve a Lucas de rojo y negro, rozando el ridículo, entre lo formal y lo informal, algo que lo remonta al pasado “de chico siempre me acuerdo que en mi casa mi viejo nunca le dio mucha bola a la ropa, siempre fue muy zaparrastroso”. Así se lo ve ahora a él arriba del escenario con lentes grandes que eran de su abuela y que cree que tienen que ver un poco con su pasado “nerd”. El pelo todo despeinado. Los pantalones cortados. Tiene un traje pero también usa zapatillas: “Son cosas que se contraponen y eso es entretenido de ver. Son polos opuestos, esa lucha interna. Esas contradicciones” dice un Carattolli sin caracterizar, que sin lentes y sin el traje, sigue siendo bastante parecido a ese personaje “nunca fui de ir a la peluquería, son mis pelos viste” cuenta entre risas.

En su familia no hay artistas, pero la forma de trabajar de sus padres lo marcó. La madre es maestra y el padre era arquitecto, los dos siempre trabajaron de manera independiente. “Mi viejo tuvo un proyecto donde estaba bastante fuera de sistema por como trabajaba. Él se encargaba de casi todo. Yo a ese formato de trabajo lo mame” Algo de eso hay en su impronta de trabajo; de saber un poco de todo, de trabajar de trabajar de forma independiente, de no depender de nadie más que su público.

Sus inicios

Cuando era un niño, nunca tuvo de interés en hacer circo, sin embargo en el 97 se metió en Tocando Fondo, la legendaria murga platense que ya lleva más de 15 años en escena, donde empezó a “hacer show en la calle a bailar, algo que nunca había hecho. Empecé a perder la vergüenza a ciertas cosas”. 

Ese mismo año vio un espectáculo del Circo Du Soleil y le llamó la atención. Fue un referente, “fue algo que me gusto, más allá de que no es a lo que quería llegar quizá, lo veía como imposible, pero a nivel propuesta y estética, me pareció súper interesante y de alguna manera fue un referente para decir ‘de qué manera puedo hacer eso yo en mi realidad y en pequeña escala’” cuenta Lucas que ya lleva 13 años en el arte circense.

A los 18 fue a un encuentro de malabares y se encontró que quien lo coordinaba era Chacovachi un payaso que él había visto a los 8 años. “Un payaso particular, con un humor ácido, como que me gusto, con humor inteligente, muy trabajado. Me tocó, fue un payaso que aparte de hacerme reír me toco”

En ese momento Lucas estudiaba Geofísica, una carrera en la que le iba bien, le gustaba. Pero la murga fue ganando terreno; actuar, bailar, ensayar, salir, viajar, esa era la vida que tenían y que tanto lo seducía “cada vez me tiraba más la idea de dedicarme a hacer eso pero no había un destino; era hacer espectáculos en la calle a la gorra”, algo que no lo terminaba de convencer, le costaba tomar esa decisión porque “me decía ‘¿qué voy a hacer cuando tenga 40 años? Voy a estar trabajando en la calle a la gorra? No me va a dar más el cuerpo’. Eso me pesaba para tomar la decisión. En un momento deje de pensar en los 40 años y dije ‘quiero hacer esto hoy. Hoy hago esto y cuando tenga 40 veré’”. 

Después de la murga se presentó en un casting de Comedia de la Provincia donde encontró una posibilidad de trabajo más concreta. El historial laboral de Caratolli pasa por distintos espectáculos callejeros, hasta teatros municipales, provinciales y nacionales, giras, eventos sociales, e incluso boliches.

Lucas recorrió muchos pueblos y afirma que son los ámbitos que más le gustan porque la gente suele entrar en juego más rápido y porque “todo le sorprende, son como todas cosas nuevas para ellos, no están tan habituados a ver este tipo de espectáculos y cuando lo ven realmente se sorprenden. Los chicos se quedan fascinados”

Disfrutándolo

Ahora apuesta a otro camino, por fuera de lo que es el clown. Hace 5 años que hace danza contemporánea y con esa experiencia está preparando un nuevo espectáculo donde “no tenga la necesidad de hablar y pueda trabajar mucho con el cuerpo, con la iluminación, con la puesta en escena”. Este “es un corte, van a ver danza contemporánea no peluca, no hay lente, no se llama Alex Gretto el personaje” adelanta Lucas, quien muchas veces se encontró encasillado en el clown.

“La verdad es que fui mucho, muchísimo más lejos del horizonte que iba a estar”, dice Lucas mirando el camino recorrido. “Me siento muy pleno, muy feliz con lo que hice, con lo que estoy haciendo. Disfrutándolo. Obviamente uno siempre va por más”.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Ultimate Frisbee, la filosofía del juego limpio

Por Bárbara Dibene
Video: Álvaro Vildoza







Desde hace dos años y gracias al aporte de Riley Peck, un estudiante de Estados Unidos que vino a realizar una maestría en Argentina, los espacios verdes de La Plata se convirtieron en la cancha de un deporte que crece de a poco pero promete instalarse, el Ultimate Frisbee. Tendencia en más de 42 países, el juego consiste en el enfrentamiento entre dos equipos de siete personas que buscan anotar puntos recibiendo pases de disco en “la zona de gol”.

Transeúntes llegó hacia el final de uno de los entrenamientos realizados en Plaza Malvinas y se encontró con un grupo de jóvenes que no sólo comparten un deporte sino un “espíritu de juego”, como ellos mismos definen, y un gran compañerismo. Después de tres horas de trote y picaditos, los chicos se sentaron en ronda y merendaron pasándose el reporter de mano en mano.

—Un día Riley nos invitó a la plaza para mostrarnos un deporte que practicaba y era muy popular en su país. Cuando vimos el disco pensamos automáticamente en el juego de playa, pero él nos explicó que había reglas y hacía falta entrenamiento Desde ahí hubo quienes nos copamos y lo tomamos en serio—recordó Mercedes Napolitano mientras le daba vueltas al disco reglamentario de 175 gramos.

La Organización Mundial del disco volador es quien se encarga de confeccionar las pautas de juego y de equipamiento, y nuclear a organismos locales como la Asociación de Deportes de Disco Volador de laRepública Argentina. Una de las máximas fundamentales del Ultimate es el juego limpio, al final de cada partido se pide a los equipos que punteen a sus compañeros y en base a los resultados se da un premio al que mejor cumplió con este principio.

—Lo mejor del Ultimate es que al ser un deporte mixto y sin contacto cualquiera puede jugar. Además no hay árbitros, o en realidad todos somos el árbitro, resolvemos entre nosotros las cuestiones de faltas. —El reporter pasa a manos de Lucía, de Tierra del Fuego, quien juega hace ya varios meses.

Como en todo deporte hace falta práctica y por  eso este equipo platense se reúne tres veces por semana. Aunque dicen que al principio cuesta, como todo, la perseverancia y la ayuda de los que superaron la etapa de arrancar desde cero hace que cualquiera pueda tener un buen desempeño.

—Yo juego hace cuatro o cinco años en un equipo de mi ciudad natal. Cuando llegué acá y busqué actividades para hacer, me encontré con que podía mantener una parte importante de la vida en mi país —comentó Zander, estudiante de Estados Unidos que vino por un intercambio durante el semestre. —Es interesante ver cómo crece el deporte en la ciudad.

Zander no es el único extranjero, durante estos meses se han acercado colombianos, franceses y ecuatorianos. Muchos conocían el deporte y otros sólo se sintieron atraídos por la curiosidad, como todo el equipo de Transeúntes que los invita a sumarse al equipo y difundir el trabajo y el concepto de Ultimate "diversión, honestidad, familia y salud".

Los pueden encontrar en facebook en: Ultimate Frisbee La Plata