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domingo, 24 de noviembre de 2013

Carlos Aguirre, un músico emprendedor


Presentación durante la última edición del FIFBA

Por Bárbara Dibene
Fotos: Álvaro Vildoza


"¿Por dónde empezamos?", pregunta Carlos Aguirre mientras se sienta en el piso sobre un almohadón. Hace apenas unos minutos terminó uno de sus shows y su tono es tranquilo, amable. En la carpa de los músicos sólo quedamos nosotros y él, sonriente, nos ve sacar la cámara y un pequeño anotador.

En septiembre, Carlos presentó su libro de partituras Canciones I, donde recopila parte de su obra para dejarla fundamentalmente a disposición de los más jóvenes. "Yo como estudiante vi un hueco grande en cuanto a la bibliografía que ofrecía la facultad. Hay muy poco escrito de autores argentinos y no entiendo por qué. En la biblioteca podía encontrar con facilidad cosas de Ginastera y otros clásicos, pero pareciera que después de eso no se hubiera hecho registro de nada más".

La editorial encargada del gran lanzamiento es Sirirí, un proyecto autogestionado por el propio músico y su manager y socia, Gabriela Redero. Este no es el primer emprendimiento que encaran juntos, ya que desde hace más de veinte años son parte del sello discográfico Shagrada Medra. "La editorial surge desde un hecho colectivo, desde pensar nucleamientos y la posibilidad de ayudar en la recopilación de historias. El caso del sello fue parecido, en Buenos Aires no nos daban bolilla y con mis compañeros no teníamos dónde publicar. Así que dijimos 'hagámoslo nosotros', aunque en ese momento no teníamos idea de cómo se hacía. Por suerte, fue una época en la que los pequeños sellos proliferaron y todos compartíamos nuestras experiencias".

Aguirre asegura que una de las cuestiones más difíciles de sus emprendimientos es la distribución. Ante la resistencia a comprometerse con grandes empresas que se encarguen de esa tarea y aumenten los costos de los libros y discos, las alternativas buscadas tienen que ser efectivas y económicas. En el caso de Canciones I, decidió hacer las presentaciones en diferentes facultades, donando ejemplares a sus bibliotecas para que puedan llegar a la mayoría de los estudiantes. Para los discos, sigue eligiendo lo artesanal y aunque cueste más, se trata, como dice él, de una "militancia cultural".




Después de compartir escenarios con grandes referentes de la música clásica y popular, el entrerriano conserva su humildad y ganas de seguir aprendiendo. Desde hace casi un año realiza una gira por el interior de su provincia con el propósito de reunir material y armar un cancionero con autores del litoral. "Me debía un estudio a conciencia de la música de mi región. Esa es la razón de esta gira que me lleva a recorrer muchos pueblitos. En cada uno organizo una mateada desde las cuatro de la tarde hasta la hora del concierto. En ese momento tengo la oportunidad de conocer músicos y otras personas que me cuentan cosas, así me voy haciendo un mapa más real, más tangible del lugar".

Por otro lado, la gira intensificó su curiosidad y sus ánimos por registrarlo todo. Cuando las distancias son cortas y puede quedarse a dormir en el pueblo que visita, aprovecha las mañanas para sacar fotos y grabar audios  para captar su "biorritmo". Al irse, se lleva con él un cargamento de experiencias que espera poder volcar algún día en sus composiciones. "Como en la Argentina latente, esa que no sale en los medios pero es esperanzadora, estoy contento de encontrar gente haciendo cosas hermosas".

Durante los viajes, por supuesto, no faltan las anécdotas y más de una vez Carlos y su socia se han perdido tratando de encontrar tal o cual pueblito. "Hubo veces que nos pasamos por varios kilómetros y el nombre del lugar ni siquiera apareciera en google. Por suerte con Gabi siempre llegamos a destino y la pasamos bien. Ella viene de la comunicación y tiene una vocación muy fuerte. Le encanta observar y anotar todo, es la que lleva el registro más fuerte".


Con decenas de canciones suyas versionadas por otros músicos y canciones que él mismo ha tomado para trabajarlas, Carlos está convencido de que lo que hace es totalmente recíproco. "Si alguien está por sacar un disco, uno puede ayudarlo con los arreglos. O si yo estoy versionando canciones de otros, como lo estoy haciendo ahora con temas del litoral, acepto sugerencias y aprovecho para meter cosas de compositores actuales. Se da un ida y vuelta que es muy lindo, muy enriquecedor".

Antes de despedirse, Aguirre nos escribe su mail "por si necesitan algo" y reflexiona sobre su momento actual. "Estoy contento, estoy haciendo lo que hace muchos años quería hacer. La idea es seguir y lanzar un libro por cada uno de mis discos. De alguna manera vuelvo a mis inicios por un rato y además sigo componiendo, con el destiempo que me lleva plasmar en mi música las grandes cosas que voy registrando de todos lados".

lunes, 21 de octubre de 2013

FIFBA 2013, una fiesta legendaria

Por Bárbara Dibene
Fotos y edición: Álvaro Vildoza



—Bienvenidos al festival, ¿les dejo el programa? —dijo una rubia acercándose a un grupo que acababa de llegar. Su nombre, Nadia, estaba indicado en el cartel amarillo que tenía prendido en la remera.

— ¡Bueno, gracias! venimos a la clase de zapateo, ¿dónde sería eso? —El primero de la fila miró desorientado la cantidad de gente que iba y venía y se acomodó la guitarra en la espalda. La rubia señaló hacia una cancha de tierra, despidió a todos con una sonrisa e interceptó a otros recién llegados con el mismo saludo.

Durante el segundo fin de semana de octubre, miles de personas se acercaron hasta el Paseo del Bosque para participar del Festival Internacional de Folklore Buenos Aires, un evento que reúne por quinta edición a artistas locales e internacionales de lo clásico y lo nuevo del género.

Los escenarios fueron montados al aire libre y cada uno respondió a las características de los shows que allí se realizaron. Uno de los más concurridos fue el Siestario, donde los adultos se adormilaban en los asientos acolchonados y en las hamacas paraguayas que colgaban de los árboles, mientras los más chicos las usaban para balancearse hasta quedar envueltos como en un capullo.

—Lucía, cuidado, te vas a caer… —balbuceaba un joven padre mientras se levantaba con esfuerzo y veía a su hija jugando cabeza abajo —.Vamos con mami que esto ya empieza, ¿dale? —El hombre la alzó desde los pies y la apoyó suavemente en el pasto. La nena se rió y salió corriendo hasta donde estaba su mamá cebando mate.

Fue entonces cuando cuatro músicos con delantal blanco se subieron al escenario cargando dos guitarras y un acordeón. Varios gritaron “los cocineros”  y los saludaron con confianza. Los chicos saltaron de las hamacas y se sentaron delante de todo formando un cordón; fueron ellos los más sorprendidos cuando al show se sumaron tres personajes con cabezas de zorro, gallina y conejo que los hacían levantarse para ponerse a bailar.

―Ma, mirá, son famosos, acá están―dijo una nena toda vestida de rosa que señalaba la foto del programa.

Una tarde de carnaval

A unos pasos del Siestario, un grupo de chicos esperaban ansiosos que Coco, uno de los organizadores del taller de “workshop humatoy”, terminara de repartir una caja para cada uno.

― ¡Yo quiero una ballena, por favor, por favor! ¿Se puede? ―Un nene muy pecoso y abrigado fue el primero en contestar qué era lo que quería hacer. Los demás lo siguieron y entre el griterío se escuchaba “un monstruo, un pajarito, un perro, un cocodrilo”.

Las mesas estaban llenas de cartulinas de colores, marcadores, tijeras y pegamentos. En cada una, los ayudantes seguían las directivas de los chicos y cortaban en las cajas los espacios para los ojos y la boca. De a poco, las máscaras fueron tomando forma y los que terminaban se acercaban emocionados a su familia.

Una nena “león” con sus ojos grandes y dientes afilados daba vueltas alrededor del coche de su hermano, rugiendo sin que éste se inmutara. La madre la hizo hacer varias poses, le sacó muchas fotos y la llevó hasta donde estaba Sebas, otro de los organizadores, un hombre barbudo y muy sonriente que daba indicaciones:

—Bueno, chicos, ahora vamos a ir a dar a una vuelta para que todos muestren lo que estuvieron haciendo, ¿les parece? —Los chicos corearon que sí y comenzaron a saltar. —Necesito un par de padres que nos acompañen y lleven estos carteles, ¿están listos? —Varias personas se ofrecieron y comenzaron a caminar en dos filas.

Los chicos se ajustaron las máscaras para ver un poco mejor y avanzaron con los más grandes: algunos solos, otros de la mano y una sola a upa, llorando enojada porque ella en realidad quería ser mariposa y no tortuga. Los grandes sacaban más fotos, filmaban, se reían y mantenían el paso tranquilo del desfile. Cuando pasaban la gente los saludaba y felicitaba, y otros chicos empezaban con las preguntas.

— ¿Por qué esos chicos tienen disfraz?, yo también quiero —protestaba un nene colgándose de la pollera de su mamá, que se movía al ritmo de la cumbia digital de Sonido Guay Neñë.

La pantalla del escenario Alternativo dejó de mostrar al percusionista y el camarógrafo del FIFBA enfocó al grupo de chicos y padres que cruzaban saludando y agitando los carteles por entre medio del público. Todos estaban parados y bailaban con sus camisas holgadas y de colores, pañuelos en las cabezas, muchos en alpargatas y otros descalzos.

Coco y Sebas fueron los encargados de producir la foto final. Acomodaron al grupo como un gran equipo de rugby y todos sonrieron a la docena de cámaras que disparaba una y otra vez. Los chicos más que felices se separaron saludándose con la mano y se fueron a disfrutar del resto del festival y más de uno, de la merecida merienda.

Recorrido gourmet

Frente a los diferentes escenarios la gente se protegía del pasto con programas de mano, toallas y sábanas para poder recostarse y descansar. Muchos se terminaban durmiendo mientras los demás continuaban la ronda del mate y comían cosas dulces. Los más preparados, aquellos que contaban con mochilas enormes a punto de explotar, sacaban desde tapers con bizcochuelos cortados en porciones generosas hasta varios paquetes de galletitas. Otros, los que sólo habían pasado a ver y les terminó gustando, aprovecharon la amplia oferta gastronómica del lugar.

Varias chicas se paseaban por el Bosque con sus canastas llenas de tortas, budines o panes rellenos y se acercaban a las rondas donde ya no veían nada para comer.

—Hola, ¿les puede ofrecer algo? Me quedó un bizcochuelo riquísimo de limón y un par de galletitas de avena —sugirió una morocha con el pelo envuelto en un pañuelo violeta igual que su pollera. La chica recostada sobre su novio lo miró y se levantó asintiendo la cabeza.

—Dale, dame dos porciones del de limón, ¿cuánto sería? —La vendedora las puso sobre varias servilletas y les dio una tarjeta de su emprendimiento “Candela, cositas ricas y sanas”.

A pocos metros, uno de los senderos era todo un paseo de comidas donde los puestos se amontonaban y enviciaban el aire con olor a humo. Varios se dedicaban a darle vuelta a los chorizos que largaban un jugo aceitoso y otros a reacomodar las pastafrolas en los espacios vacíos de las bandejas. 

En el puesto de “Arepas Col” la gente hacía cola y miraba curiosa cómo se cocinaban sus pedidos.

―Pidamos dos para probar, una de queso y otra con jamón. Hay un montón comiendo eso, ¿vieron? ―le decía una chica a sus amigas y señalaba a una pareja que compartía una arepa.
Sus dueñas, Olga y Carolina, son dos colombianas que decidieron traer esa tradicional comida de su país y empezaron esta exitosa propuesta.

―Lo bueno es que las podés rellenar con lo que quieras. Están hechas de harina de maíz y son livianitas. Hacemos delivery si te interesa, podés buscarnos en facebook ―Olga entregó varias tarjetas y el pedido, dos arepas bien calientes.

Canciones viajeras

Cuando Carlos Aguirre subió al escenario Fogón los alrededores del lugar estaban llenos de gente sentada, acostada y con cámara en mano que gritaban “negro, negro”. El músico probó el piano y puso mala cara, el sonido era difuso y acoplado.

― ¿Esto se escucha así ahí abajo?―preguntó haciéndole señas al sonidista. Muchos gritaron que sí y comenzaron a hablar entre ellos en susurros.

―Ese piano no puede estar mal, vale como un auto. Seguro conectaron algo mal ―aventuró un chico con boina que gesticulaba posibles arreglos. El encargado y tres ayudantes toquetearon los cables con gesto grave mientras Aguirre esperaba casi en el final del escenario.

 A  los pocos minutos lo llamaron y el entrerriano pudo comenzar su recital con canciones inspiradas en el Litoral, aclarando con voz y gesto tranquilo:

―La visión que tengo de esa región incluye la cultura de Uruguay y en el sur de Brasil, para el arte no hay fronteras geográficas ni de ningún tipo.

Muchos acompañaron los temas con palmas y cantando bajito, otros se dedicaron a sacar fotos esquivando cabezas. Una chica recostada sobre otra cerró los ojos, adormeciéndose. Aguirre se tomó su tiempo y entre los temas habló de su infancia, la relación con otros músicos y la alegría que le daba el “acercamiento” de los compositores. Su despedida, tan cálida como todo el recital, fue un abrazo imaginario y palabras cariñosas:

―Les agradezco a todos, se siente una energía muy linda desde acá. Hasta pronto. Le dejo paso a dos amigos, Luna Monti y Juan Quintero, otros viajeros de nuestro país.

El aplauso y el intervalo dieron paso al dúo que presentó su último CD juntos, “Después de usted”, en el que interpretan temas de diferentes compositores. Él entró con su guitarra y ella, agitando su pollera marrón y sonriéndole dijo:

― ¿Con qué empezamos, amor?  ―Y sonó primero “El cumpita”.

La gente permaneció silenciosa, atenta, apenas moviendo un poco la cabeza. Los grupos que estaban pegados al escenario les alcanzaban de vez en cuando un mate y después lo acariciaban como si hubiera sido bendecido.

—Son muy lindos, se nota que se re quieren —susurró una chica cuando la pareja se despidió, tras una hora de show, fuertemente agarrados de la mano.

El presentador apareció a los pocos minutos y recordó que a las nueve tocaría Arbolito en el escenario Panorama para cerrar el festival. La gente comenzó a pararse y caminar a paso de procesión con sus termos vacíos y programas arrugados. Al FIFBA le quedaban apenas unas horas.

—Si te fijas ya están levantando todo por allá, se termina la fiesta —anunció una organizadora por handy —, pero nadie se la va a olvidar.





lunes, 1 de julio de 2013

¡¡¡Metacaño, nomás!!!



Por Bárbara Dibene
Fotos: Álvaro Vildoza

Los graves hacían vibrar el suelo, el sonido de los saxos despertaba el silencio de todos los que comían en las mesas. Como todos los segundos viernes de cada mes, la orquesta de vientos y percusión "Metacaño" se presentó en Lucamba. El grupo trabaja con la improvisación a partir de las señas, por lo que su música siempre es diferente. Cada uno de los miembros ocupa alternativamente el rol del director, quien puede pedir notas largas o más cortas, inventar una melodía o establecer la base rítmica.

Con respecto a la forma de trabajo, el primer director de la noche, el saxofonista, Tomás Szelagowski comentó,"A veces te vas con la sensación de que salió fantástico, pero eso que sonó en vivo no va a volver a sonar". La libertad que implica no ensayar las partes (sólo con el objetivo de la puesta en común de las señas) es, seguramente, uno de los puntos a favor de este grupo que impacta por la creatividad y el buen humor durante todo el show.

Hoy, Metacaño cuenta con 14 miembros y el aporte de matices de sus instrumentos: saxo soprano, altos, tenor y barítono, trompetas, trombones, tuba y percusión. Sin embargo, sus comienzos se ubican hace dos años cuando sólo siete músicos comenzaron un taller de instrumentos de vientos con el percusionista y trompetista Richard Nant, quien forma parte de La Bomba de Tiempo; la actividad duró unas pocas clases ya que el espacio funcionó en realidad como disparador para lograr, a fines de 2010, la primera presentación.

Desde ese momento, los shows no pararon y este año consiguieron organizar un ciclo que promete en Lucamba, un pequeño bar en 61 entre 10 y 11,  que resultó ser el marco perfecto para un grupo que sabe interactuar con el público y crear diferentes climas con los cambios de director. Caben destacar los solos, en especial de la percusión que fue una de las más aplaudidas.

Recientemente, "Metacaño" se ocupó de musicalizar en vivo, y en forma improvisada, "Noesferatu, una sinfonía del horror" en el marco del Festival de Cine REC de las Universidades Públicas realizado en el Teatro Argentino de La Plata. Desde el grupo, comentaron que la experiencia les sirvió para comprobar el potencial que tienen y resultó una gran satisfacción ver a la gente alucinada con la música.

Transeúntes los invita a seguirlos en facebook, asistir al ciclo y estar atentos a sus presentaciones! 




domingo, 16 de junio de 2013

"Lito Epumer Quinteto" se presentó en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social


"Lito Epumer Quinteto" transeúntes (gentileza de Javiera Oviedo)



Una vez más el seminario de "Crónicas ruteras: la 40", dictado por Sonia Renison y María Isabel Peysse en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, demuestra que la formación universitaria da lugar a grandes experiencias que pueden ser abiertas a la comunidad; esta vez la propuesta fue la organización y difusión del recital de "Lito Epumer quinteto" el pasado jueves 13 de junio en la terraza de la institución.

Durante la mañana los alumnos del seminario ultimaron detalles, colocando fotografías de la ruta por toda la facultad y pegando líneas amarillas evocando los caminos, luego de una semana de hacer circular gacetillas por diferentes medios locales para la promoción del evento; y desde las 20hs fueron los encargados de llevar adelante la conferencia de prensa con Lito Epumer, quien respondió en todas las oportunidades con predisposición y buen humor.

Uno de los temas centrales, en relación a lo trabajado en la cursada, fue el origen ranquel del famoso compositor, una de las etnias pobladoras de la zona central de nuestro país diezmadas por las sucesivas campañas al desierto. Recientemente se presentó en el Senado de la Nación el libro "Curso de Ranquel" y Epumer comentó al respecto: "Se trata de un hecho muy importante, si se acaba la lengua se acaba la cultura; hay pueblos que son íntegramente orales". Recalcó además que fue siempre su hermana, la guitarrista, bajista y cantautora María Gabriela Epumer, la más interesada y comprometida con su ascendencia; su mención provocó luego una de las declaraciones más profundas de la noche: "cuando falleció mi hermana vino una etapa terriblemente creativa que motivó la composición de temas durante dos años".

Epumer también habló de sus giras por el interior, de las cuales recuerda la emoción de la gente porque no era tan usual que fueran bandas como Spinetta Jade, grupo que integró en los ochenta; su rol como profesor y el planteo permanente a sus alumnos de por qué quieren ser músicos; y de sus futuros proyectos que incluyen, fundamentalmente, divertirse haciendo música y homenajeando a los amigos que lo acompañaron durante toda su carrera. Ejemplo de esto último es esta "Chacarera del Sordo":



Previo al comienzo del recital, la periodista y docente Sonia Renison le entregó a Lito Epumer un reconocimiento de parte de la institución por su trayectoria y aporte a la cultura nacional. Cabe destacar la participación de la artista plástica Brenda Renison, quien realizó una intervención en vivo inspirándose en la música; los colores y las texturas proyectadas en una de las paredes de la terraza fueron la expresión plástica de lo que ocurría en el escenario.

La intensidad de la música y los trazos de la artista se sucedieron durante la hora y media de concierto que dejó al público más que satisfecho. Durante la noche, los alumnos del seminario repartieron bolsas con pochoclos y frases con particularidades de los pueblos que se encuentran sobre la ruta 40.

Las fotos grupales fueron el cierre de una jornada productiva y llena de anécdotas, no sólo por la posibilidad de un evento gratuito con la presencia de músicos como Lito Epumer en guitarra, Juan Tarsia en teclado, Leo Villagra en bajo, Cristian Judurcha en batería y Alejandro de Marinis en percusión; sino por la experiencia universitaria de trabajar en su difusión y cobertura como profesionales.



jueves, 13 de junio de 2013

El seminario "Crónicas ruteras: la 40" prepara el concierto de Lito Epumer


Por Bárbara Dibene

Los alumnos del seminario, que trata desde hace tres meses diferentes aspectos de la mítica ruta nacional, realizaron durante la cursada los preparativos para el recital que "Lito Epumer Quinteto" dará a las 20hs en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social; el espectáculo está destinado a la comunidad universitaria y el público en general, y la entrada será libre y gratuita.

Además del recital, el evento contará con la intervención plástica de Brenda Renison, artista plástica docente en la Facultad de Bellas Artes de la UNLP y la Escuela de Bellas Artes de Quilmes; y posibilidad de disfrutar las imágenes de la ruta distribuidas en el edificio.

Próximamente, toda la cobertura de Transeúntes.

Te invitamos a ver la Galería de fotos por Álvaro Vildoza 



martes, 4 de junio de 2013

Cuadro sinfónico de una protesta

Gentileza Paula Pérez de Eulate / Teatro Argentino

Por Bárbara Dibene y Álvaro Vildoza

La sala medio vacía fue compensada por la gran presencia de jóvenes, que haciendo uso del descuento del 90 por ciento para menores de 25 años, presenciaron el domingo 2 de junio el tercer concierto del Ciclo Anual de la Orquesta Estable del Teatro Argentino de La Plata. A ambos lados del escenario, dos carteles rezaban: "Planteles y estructuras" y "Pago a contratados".

El programa, que contó con la dirección de Carlos Vieu, incluyó en la primera parte una danza sacra y otra profana, y el “Preludio a la siesta de un fauno” de Claude Debussy; y “El aprendiz de brujo” de Paul Dukas. En la segunda, se desarrollaron los “Cuadros de una exposición” de Modest Mussongsky, piezas en piano inspiradas en los cuadros del pintor Víctor Hartmann; la orquestación fue realizada por Maurice Ravel.

Hay que destacar la fortaleza que demostraron los músicos y su infinito compromiso con la profesión. En el intervalo, previo a recomenzar la función, uno de los violinistas se paró frente al público para leer un comunicado sobre la situación que se vive en la institución. En principio, relató la falta de presupuesto que implica que los profesionales contratados, no de planta estable, ganen menos de lo que merecen y lo hagan fuera de término; a muchos de ellos se les adeuda sueldos por varios meses. Por otro lado, habló de las modificaciones periódicas de la programación, los problemas edilicios y la falta de mantenimiento del lugar.


Las responsabilidades recaen en el administrador del Teatro, Leandro Iglesias, el Instituto Cultural y las autoridades de la Provincia de Buenos Aires, a quien el violinista, en representación de sus compañeros, pidió una pronta solución. Para cerrar, declaró: “A pesar de no ser debidamente remunerados en tiempo y forma por su labor, el resto de las Orquesta se suma para que todos podemos disfrutar de esta obra, porque como artistas somos a ustedes a quienes nos debemos”.

La segunda parte fue ejecutada extraordinariamente en una sucesión de piezas relativas, como se mencionó, a los cuadros de Victor Hartmann, íntimo amigo del compositor que escribió la obra tras su muerte; cabe mencionar algunas como “Paseo”, “El viejo Castillo”, “Los jardines de Las Tullerías” y “Las catacumbas”, entre otras.

Transeúntes recomienda estar atentos a los próximos conciertos a desarrollarse y aprovechar los descuentos para menores de 25 años y estudiantes, docentes y no docentes de las universidades públicas nacionales. Para el resto de junio están programados otras dos presentaciones; el 16, Concierto para violoncello y orquesta, en Si menor, Op. 104 y la Sinfonía Nº 6 en Re mayor, Op. 60, ambas de Antonín Dvorák; y el 
30, el concierto sinfónico coral en el que se interpretará el Requiem de Gabriel Fauré y el Stabat Mater y Te Deum de Giuseppe Verdi.

Gentileza Paula Pérez de Eulate / Teatro Argentino

lunes, 27 de mayo de 2013

A puro ritmo por la 40


                                 


Por Bárbara Dibene
Imágenes: Álvaro Vildoza


El seminario curricular de “Crónicas Ruteras: La 40”, dictado en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP por Sonia Renison y María Isabel Peysse, volvió a sorprender con una propuesta atractiva para conocer más de la mítica ruta nacional. El jueves 23 de mayo se realizó una “clínica de sonidos” a cargo del baterista Cristian Judurcha y del percusionista Facundo Guevara, dos músicos innovadores en el género folklórico; juntos fueron haciendo un recorrido por varias regiones del país a partir de los ritmos que nos caracterizan.

Los alumnos se encontraron con los artistas sacando sus instrumentos de las fundas y ordenándolos sobre una alfombra en medio del salón mientras los nombraban: cajón peruano, djembe africano, tumbadora cubana, bombo legüero, quinto y batería, entre otros. Facundo Guevara remarcó que su disposición influye tanto en la afinación como en los “matices” que puedan conseguir, por lo que el tiempo de armado se extiende, en general, unos treinta minutos.

La clínica comenzó con una chacarera trunca, oriunda de Santiago del Estero, que sirvió como disparador para explicar los tiempos que definen los diferentes ritmos, tres cuartos y dos cuartos. Para hacerlo más didáctico, Judurcha y Guevara pidieron hacer palmas y contar en varias ocasiones, ya que de esa forma, aseguraron, uno aprende a escuchar. Luego hicieron una chacarera simple incluyendo la batería; según su criterio, es muy rico poder incluir elementos no tradicionales en el folklore y hacerlo así más llamativo para los jóvenes.



Continuaron con una zamba, propia del noroeste, cantando Luna Tucumana de Atahualpa Yupanqui, y con una variación, zamba carpera, de la región de Salta. Los músicos se detuvieron en la historia de este ritmo, derivado de la zamacueca de Perú, que nace de la fusión de música y baile de gitanos, esclavos y mestizos. Nuestra historia cultural y musical tiene mucha influencia africana, consecuencia de la venta de esclavos; las inmigraciones y el mestizaje propio de su convivencia con ritmos originarios; y los cánones que se van forjando a lo largo de los tiempos, tanto por las costumbres como, en los últimos años, las empresas discográficas.

Las cuecas norteña y cuyana también impulsaron un ahondamiento histórico de la música, ya que la segunda no admite ser tocada con percusión, y si bien la decisión puede ser estética o para diferenciarse de su hermana norteña, es innegable que también está atravesada por la cuestión de conservadurismos y preservación ortodoxa de sus características.

El ritmo riojano de la chaya, el bailecito de Jujuy y el malambo sureño y norteño fueron el cierre de la primera parte de la clínica. Una de las cuestiones planteadas por una alumna fue la poca difusión del folklore del sur, apreciación que tanto Guevara como Judurcha confirmaron ya que es a través del mercado donde se pugna por establecer qué es y qué no es folklore; y de lo cultural, ya que la música de sur está relacionada con lo mapuche y lo mapuche no se encuentra instalado en el mercado discográfico.

En el cierre, Facundo Guevara mostró diferentes instrumentos de percusión hechos con semillas de Brasil, África y la zona amazónica del Perú. La exposición nos remitió a la ruta 40 con sonidos acuosos, agudos y más graves; algunos recordaron al agua fluyendo, las aves, al viento y al movimiento de los árboles. Cabe destacar la sencillez de las explicaciones de los invitados, y por eso no menos técnicas; la atención de los alumnos, siempre preguntando al final de las rondas musicales; y la degustación de colaciones del norte que todos supieron disfrutar.


jueves, 27 de septiembre de 2012

The shouts en La Trastienda





Take a sad song and make it better

Un 15 de septiembre de 1963, The Beatles se presentaban en el Royal Albert Hall en el marco del “Great Pop Prom Concert”. Casi a la medianoche  de ese mismo día pero del 2012, las canciones de los cuatro grandes volvieron a sonar en La Trastienda, pero esta vez de la mano de The Shouts, uno de los mejores tributos latinoamericanos de la banda.

El “Chronology Tour”, nombre de la nueva gira de la banda, recorrió las mejores etapas de los chicos de Liverpool. Comenzaron con el éxito de Get Back y siguieron con uno de los temas más conocidos de la banda, Come Together.

Esta transeúnte admite como gran fan de los Beatles, haberse sorprendido gratamente con el tributo.  Hay que destacar la actuación de Adrian Olivieri en el papel de Ringo Starr, quien movía la cabeza al igual que el legendario baterista.

La platea femenina estuvo encantada cuando Bernardo Rapallini (quien interpretaba a George Harrison) se puso enfrente con su guitarrita, miró al público y comenzó a tocar Here comes the sun. Los suspiros estuvieron a la orden de la noche, al igual que la hinchada de “Paul” (Ignacio Criscuolo), quien fue el miembro de la banda que más interactuó con el público. Con el músico al teclado y Hey Jude cantada por la gente, se terminó la primera parte del recital.


Penny Lane is in my ears and in my eyes

“One, two, three, four…” Así comenzó la etapa mas bizarra de la música de Los Beatles , y del show. ¿El motivo? La conmemoración del disco Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band.
Los cuatro integrantes de The Shouts se aparecieron en el escenario vestidos con colores extravagantes, mimetizándose con la banda homenajeada en esa etapa de su historia. Penny Lane fue una de las canciones mas coreadas. El tema, escrito en 1967, habla sobre una de las calles de Liverpool, convirtiéndola así (junto con Abbey Road) en una de las mas famosas de todos los tiempos.

Allí supimos que el show estaba por terminar.  Ninguno quería irse, estábamos  muy entretenidos y ya parecíamos todos viejos amigos. Recibió esta etapa un video con la canción All my life, donde mostraban imágenes donde la banda había cumplido su sueño y había ido a conocer Liverpool, y el Cavern Club.

La música comenzó a sonar y aparecieron los cuatro (en realidad los cinco, ya que hay un quinto beatle jugando de local) con los trajes correspondientes a las primeras épocas del grupo.

En esta segunda parte tocaron temas como All my loving, Yesterday y se despidieron con Hard Day’s Night,llevándose los aplausos de todo el público presente.

Tengo que decirlo, esta banda tiene una completa luz verde de mi parte. Esperamos verlos otra vez en la Trastienda y mucha más gente aproveche a estos “blackbirds” que brillaron en la noche platense.



El grupo: 
  • Fernando Lotito (John Lennon)
  • Ignacio Criscuolo (Paul Mc Cartney)
  • Bernardo Rapallini (George Harrison)
  • Adrián Olivieri (Ringo Starr)
  • Guido Spina (en los teclados)


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domingo, 9 de septiembre de 2012

ContraTiempo, documental de Transeúntes



A mediados de abril de este año, la noticia sobre la clausura de Pura Vida inundó de malestar las aulas de la Facultad de Periodismo, contaminó la zona de Bellas Artes, y corrosió las relaciones de la naciente organización de músicos platenses con la Municipalidad. Días más tarde, enmarcado en el operativo "de nocturnidad", Control Urbano continuó cerrando bares y centros culturales de la ciudad de La Plata.

Estos episodios nos sirvieron a Transeúntes para empezar a indagar sobre la cuestión de las políticas culturales en la ciudad. Los llamados "cierres sistemáticos" fueron el puntapié para que investigáramos y diéramos con una notable y contradictoria falta de regulación del trabajo del músico. 

Del principal problema, la precarización laboral, se desprende el de que los artistas deban pagar para tocar a los dueños de los bares y boliches, abonar el sonido y ceder un porcentaje de las entradas vendidas. Por el lado del Estado, hasta no hace mucho tiempo, no había lugares destinados para que los intérpretes y compositores pudieran actuar, ni tampoco recibir alguna remuneración por su arte. Desde la Secretaría de Cultura y Educación, por contacto y coordinación con Músicos Platenses Organizados (MPO), se creó el Ciclo de Música Abierta en Vivo en el Pasaje Dardo Rocha en el que todos los viernes distintas bandas tocaban y cobraban por su actuación.

Desde mayo, un grupo de alumnos del Taller de Producción Audiovisual II y redactores de Transeúntes comenzamos a contactarnos con varios miembros de MPO, con Diego Cabana, dueño del Bar Pura Vida, asistimos a las asambleas de amigos y vecinos de Pura Vida y empezamos los contactos con la Secretaría de Cultura para poder entrevistar al secretario José Cipollone.

A la vez, el grupo de folclore litoraleño instrumental Ullónkuera se sumó al proyecto para que pudiéramos grabar sus ensayos y un show en el mencionado bar. Para esta actuación, con gran predisposición Diego Cabana abrió el lugar solamente para que pudiéramos filmar y tomar con prolijidad el sonido desde la consola.

En el documental la música convive con los problemas, los tironeos, las propuestas, los reclamos y las soluciones; su ritmo se acelera y se detiene, las obras se terminan, empiezan otras.


Contratiempoes una nota tocada fuera del momento rítmico fuerte. Es una voz luego de un silencio. Desfasada pero audible. Es el cierre sistemático de los escenarios de la música, es aquel silencio, pero es también la organización y el reclamo, es la respuesta dada más tarde. La nota que falta es la que todavía se espera, que se hace esperar, no en silencio porque resuena en promesas, en compromisos, en cambios.
El corto presenta la problemática de los músicos que se encuentran al final de sus ensayos sin lugar para tocar, en una ciudad siempre conocida como semillero de artistas, donde los bares son cerrados pero también donde centenares de intérpretes y compositores se organizan para luchar por dignas condiciones de trabajo.


Desde Transeúntes esperamos que con el documental ayudemos a que las voces suenen más fuerte y se contagien, se hagan coro y que quien deba dar aquella nota, Estado y privados, presentes a medias, la escriba de una vez y por decreto.


martes, 4 de septiembre de 2012

¡Al ritmo de los tambores!

Por Lucía Errecart

Bailan y hacen música a partir de su propio cuerpo y de los diferentes objetos que allí se encuentran.



La gente se amontonó de a poco frente al escenario a la espera del próximo show que se realizaría en la Plaza de los sonidos de Tecnópolis. Aprovechando el domingo soleado del fin de semana, familias enteras salieron a disfrutar y observar las distintas temáticas sobre ciencia y tecnología que ofrecía el predio.

Ollas, sartenes, tachos reciclados de distintos tamaños, tubos de papel y acero, pelotas, megáfonos eléctricos y metálicos, chapas de aluminio y palos de escoba, eran los instrumentos que adornaban las tablas en las cuales Choque Urbano haría su intervención sonora.

De repente, un golpe muy fuerte marcó el punto de inicio del espectáculo y los artistas salieron a escena. Estaban vestidos con prendas hechas por ellos mismos, de colores llamativos y muy cómodas para que les permita hacer las destrezas corporales que los caracterizan.

Este grupo artístico se especializa por la investigación en  la sonoridad de los objetos y en este nuevo espectáculo lo combina de una manera original e inédita  con el teatro y la danza. La música, creada a partir de la utilización de instrumentos no convencionales, contagia al público de energía sin límites en cada una de sus presentaciones.

“Acá en Tecnópolis, el espectáculo lo hacemos de martes a domingos, quince minutos cada hora y además, los domingos agregamos un show a partir de las 16 horas”, dijo a Transeúntes Sebastián Iglesias, miembro de la agrupación.

La participación de la gente, ya sea cantando o tocando algún elemento que provoque sonido, hace que el espectáculo sea más dinámico y divertido creando partes de comicidad que van apareciendo casi imperceptiblemente.

Sebastián agregó que es una buena opción que estén los instrumentos en la plaza a disposición del público, porque pueden venir a tocar cuando quieran, sin hacer cola y además, después, participar con nosotros en la intervención musical.   

Entre aplausos y risas por los pasos de comedia que ofrecen los artistas, el espectáculo culmina y la gente se esparce por el predio para iniciar nuevamente el recorrido por las propuestas que ofrece Tecnópolis.

Mirá las fotos!











lunes, 3 de septiembre de 2012

Canciones viajeras



Carlos Aguirre, pianista y compositor argentino, se presentó el domingo pasado en la Sala “Astor Piazzolla” del Teatro Argentino con un repertorio que incluyó canciones propias y de autores del litoral.

Tras varios años sin visitar la ciudad de las diagonales, “El negro” Aguirre conquistó al público platense con su piano y buena energía. Comenzó con El río de los pájaros de Aníbal Sampayo, compositor uruguayo que junto a Chacho Muller y Alfredo Zitarrosa forman “la trilogía del litoral” que define como pilares de la música de esa región.

El show fue un viaje durante el que el entrerriano ofició de guía y maravilló con anécdotas sobre canciones y autores, como la de los cementerios en medio del campo que no causaban miedo sino curiosidad y que Cacho Muller reflejó con Juancito en la siesta.



En el recorrido no estuvo sólo, su primer invitado fue Juan Pablo Di Leone, considerado uno de los mejores flautistas de la música popular, con quien interpretó Milonga gris y Rezos.


“La hermosa posibilidad de la música es poder compartirla con amigos”, así manifestó el artista su satisfacción de tenerlo en el escenario. Luego presentó a Mariano Cantero, percusionista de “Aca seca”, para formar un trío que hizo maravillas.

Al despedirlos el piano fue reemplazado por una guitarra, Naufrago en la orilla de Walter Heinze sonó entonces con toda la voz latinoamericana presente. Un placer. Luego invitó al escenario a Cecilia Tood, cantante venezolana, que estaba en el público y se acercó para cantar Caramba acompañada por el piano. Un momento conmovedor y que se llevó varios aplausos.

Hacia el final el artista agredeció a su producción, músicos, invitados y presentes, tanto que tuvo tres temas despedida. En los últimos dos hizo participar al público que con gusto se sumó.

Transeúntes le da luz verde a este entrerriano que disfruta de la música y nos dejó participar por un ratito de su mundo.



(Fotografía: Cubo, suplemento de cultura de "El Día")

viernes, 24 de agosto de 2012

La noche en que Lurrie Bell detuvo el diluvio




Era, quizás, el agosto más lluvioso de la historia. Las cuerdas de una guitarra se calentaban ya 45 minutos antes de que comenzara el show. Podía escucharse la prueba de sonido detrás de la cortina metálica de La Trastienda Club La Plata. Afuera, justo enfrente de uno de los laterales de la Casa de Gobierno, una larga fila de futuros espectadores se protegía de la lluvia debajo de angostos balcones y marquesinas. Con sorpresa, un transeúnte que caminaba sin paraguas se detuvo y preguntó qué era lo que tenía a tanta gente haciendo cola. Lurrie Bell, respondió un hombre ofreciéndole lugar bajo el techo, “uno de los mejores bluesseros del mundo, toca ahora, dentro de un rato”.

Cerca de las 21.30 la boletería abrió y rápidamente los grupos de personas que aguardaban pasaron de un refugio a otro adelantándose para comprar su entrada. Adentro, el lugar estaba dispuesto para escuchar con comodidad, con mesas en el campo y sillones en la zona VIP. Los sonidos del bajo y el teclado comenzaron a escucharse una hora más tarde, cuando llegó la Super Super Blues Band para interpretar con acento platense varios clásicos del género.

Más tarde, la Argentina Blues Band, conformada por Mauro Ciriello en Bajo, Walter Galeazzi en teclados, Gabriel Cabiaglia en batería y Roberto Porzio en guitarra  se hizo dueña del escenario para presentar al protagonista de la noche, el mismo del que los aproximadamente 150 espectadores podrán referirse como el que los hizo olvidar del mal tiempo, el hombre que desde Chicago vino a detener el diluvio, Lurrie Bell.

“Are you all right?” saludó Bell ante un público expectante que ya venía adentrada en la autopista oscura, desolada pero excitante del blues. Durante una hora, la “Herencia del Blues”, hijo del mítico armoniquista Carey Bell hizo magia. Afuera parecía haber dejado de llover y adentro las cámaras de celulares y filmadoras se entretenían buscando el mejor plano para retratar aunque sea por minutos a la estrella punteando su arte: un poco de su historia y otro poco de su nuevo álbum "The Devil Ain't Got No Music".

Una de las mesas de adelante en el campo tuvo sentados, tal vez, a los fanáticos más acérrimos, que vivaban y seguían el ritmo de la noche con el cuerpo entero. Estaban exactamente frente a Bell pero no hacía falta estar tan cerca para que la vibración de las cuerdas confundiera los latidos con el tarareo en el suelo que hacían los pies. Quién sabe si también fueron la compañía, la magia y el blues los que, juntos, fueron haciendo de aquella velada, una de las más intensas de los agostos más lluviosos.

El genio se despidió con el abrazo abierto. “Thanks, I love you” repetía escuchando los aplausos y los silbidos de agradecimiento y admiración de toda La Trastienda. Se retiró por unos segundos pero como la repercusión no mermaba, volvió a grito de “You want some more?” y como por 10 minutos el público volvió a introducirse en ese realismo mágico en el que un hombre con capacidades sobrenaturales hizo de la tormenta su música.