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jueves, 19 de diciembre de 2013

A lo que el cielo no pudo esperar

Por Daiana Gimenez


—La próxima vez que vengan va a estar más lindo —dice Javier. Tiene 21 años, el pelo ondulado, una barba incipiente, y un brillo en la mirada. Lleva una remera del Indio Solari; lo va a ver cada vez que puede, como a su otra pasión: Almirante Brown. Tiene un pantalón corto negro que dice CJS, la forma en que suele identificarse a Callejeros.
Javier es de La Matanza. Todos los días se toma el bondi a metros del santuario de Cromañon, así que pasa. Le da lástima como está. Ya no va nadie, dice. Nadie lo cuida. Así que se llevó una pala y un machete para limpiarlo. Para sacarle la maleza.
Tenía 12 años cuando ocurrió la tragedia de Cromañón.  Él no fue. No estuvo en ese recital porque días atrás ya había ido a verlos.  Desde los 10 años seguía a Callejeros; por lo general  iba con Lucas, su mejor amigo. Vivian juntos. A los recitales, a todos lados juntos. Cuando habla de él sus ojos marrones se iluminan más.
Hoy Javier tiene tatuada en su pierna derecha la palabra Callejeros junto con las zapatillas colgando, en amarillo y negro,  y el nombre de su amigo abajo.
El 15 por ciento de los muertos esa noche no había cumplido aún los 16 años; el 20, no llegaba a la mayoría de edad.  Lucas Gabriel Pérez figura como la victima 139, tenía 12 años. Era hincha de boca y  estudiaba en el Instituto Buenos Aires, de Isidro Casanova. La causa de su muerte: asfixia. Su foto en el santuario muestra un chico con una sonrisa tímida, una mirada decidida, gorra blanca y remera amarilla.
"No me dejaron verlo. Me dieron una bolsa con un cuerpo que, me dijeron, era mi hijo. Lo busqué dos días. Recorrí todos los hospitales", recordaba ante La Nación, un año después de la tragedia, Hilda Alvarado, madre de Lucas.
El 1 de noviembre Lucas hubiera cumplido 21 años. No recibió los saludos, a diferencia de muchas otras víctimas, con un cartel colgado en el santuario sino en las redes sociales. Javier en su cuenta de Facebook le deseaba un feliz cumpleaños lamentando no poder decírselo “en la cara” pero “más allá del dolor, tengo toda la paz del mundo al saber que todo lo que hago, todo, te pido opinión, consejo o simplemente una señal para ver si está bien o mal…te extraño tanto corcho, pero bueno, sé que un día nos vamos a encontrar y vamos a ser lo que supimos ser…”
La noche del 30 de diciembre la calle Bartolomé Mitre se vio repleta de gente. Corriendo los que podían, arrastrándose otros. Ante la lentitud de los sistemas, muchos chicos que pudieron salir esa noche volvieron a entrar para sacar gente, arriesgando su vida. Se calcula casi la mitad de las muertes de esa noche fueron chicos que ingresaron nuevamente al boliche.
El santuario se divide en dos partes y en muchas historias. La primera de estas partes está sobre Bartolomé Mitre, en la esquina con Ecuador, a unos 50 metros del boliche. Una cruz y una estrella de David se levantan  en la entrada de “El santuario de nuestros ángeles del rock” junto a unos banquitos desde donde se puede ver este homenaje hecho por familiares, amigos y sobrevivientes de Cromañón.
Un reloj de pared marca las 7.30 aunque sean las 16hs. Antes tuvo sus agujas pegadas con cintas en las 22.50, hora en que el 30 de diciembre de 2004, se desataba el incendio,  consumiendo así el futuro de 194 personas. Ahí están sus rostros, en una gran galería fotográfica que los inmortaliza en la memoria. Quizá uno de los objetos más significativos sean las zapatillas, que ya no tienen el color que tenían, que hace casi 9 años están colgadas ahí.
Los pedidos de justicia se hacen presentes con stickers, banderas y  recortes de diarios. El santuario señala con el dedo a Aníbal Ibarra, el entonces intendente de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Omar Chabán, el gerente de Cromañón, quien fue detenido en diciembre pasado.
La segunda parte del Santuario está cruzando la calle, dedicado “A lo que el cielo no pudo esperar”. Ahí las fotos están llenas de hollín, por el paso de los autos. Un nylon busca protegerlas inútilmente de la lluvia; hay masetas sin flores ni tierra. Un cartel pide que no se orine ni se ensucie este lugar: lo primero, en apariencia, no pasa; lo segundo, sí. Botellas, plásticos, papeles, folletos pueblan el suelo.  A eso se le suman los yuyos y un pastizal que nace entre las piedras.
Ahí, entre medio de ese olvido, a los pibes se los recuerda.  “No permitas que olvidemos tu voz, ni tu sonrisa, ni tus abrazos de oso…” le escribió su familia a Leandro Schipak, un joven de 24 años, para el quinto aniversario de la tragedia. Dani le escribe  en cursiva a Tefi “es mi estrella, mi Dios, mi razón” citando a Callejeros; abajo, Juan, el 1 de julio de éste año, le escribe que siempre va a estar en su corazón.  A Abel, alguien en una larga carta dice que lo extraña. Es Sandra, su hermana, que dice estar orgullosa de él, y que sólo espera soñarlo para así compartir unos instantes juntos. Para recordar a Seba, Kari escribió junto a su foto “En mi corazón Gallina y Ricotero vivirá la sonrisa de un bostero”. A Diego Reinaldo Maggio le escribe su hermano menor, contándole de los nervios de esa noche, la desesperación por no saber nada de él, de imaginarse lo peor y que finalmente sea lo peor. Las palabras se repiten, el dolor de todos es el mismo.
Para Javier “no hay justicia, quienes están presos son ‘perejiles’. Entre ellos, Callejeros.” Como muchos, él cree en la inocencia de la banda. Este hincha de La Fragata también se pone la albinegra en defensa de los músicos, esa camiseta que reza “Justicia, Callejeros Inocentes” al igual que un gran número de artistas y referentes de nuestro país como Adriana Varela, Martin Palermo, Víctor Hugo Morales, Carlitos Tevez, León Gieco y  Estela de Carlotto.
La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo tiene un nieto involucrado de forma más directa. Es Juano Falcone, músico de Casi Justicia Social, la banda encabezada por el Pato Fontanet luego de la disolución de Callejeros. Falcone se convirtió en una especie de vocero de la causa. Tras la detención de Patricio y el resto de los miembros de Callejeros, comenzó, junto a sus compañeros y con otros militantes para pedir por la libertad de Callejeros.

Las responsabilidades

En la parte superior del boliche, hay una placa metálica, donde se lee
Bartolomé Mitre al 3066.
LOCAL DE BAILE
CLASE “C” DE LAGARTO S.A
B MITRE 3060
La propiedad estaba a nombre Nueva Zarelux, dueña, además, del hotel Central Park, pegado al boliche. La habilitación para usar el local está a nombre de Lagarto S.A, sociedad que le alquiló a Chabán el boliche. Detrás de este entramado de empresas están  Raúl Vengrover y Rafael Levy, los verdaderos dueños del boliche, este último condenado a cuatro años y medio de cárcel.
Hoy Cromañón es un gigante de verde y rosa. Arriba se viste de negro y no es pintura. Unos chicos de unos 10 años juegan a la pelota en la puerta que hace las veces de arco. Las fajas de clausura se gastaron con el paso del tiempo aunque deberían haber estado mucho antes. La habilitación de Lagarto S.A se vencía una semana después de la tragedia, sin embargo, para los peritos el local “tendría que haber sido clausurado porque el material de su techo era altamente combustible”.
Otra de las razones por la que Cromañón debería haber estado cerrado es por el exceso de público. 1.037 era la capacidad permitida. Ese número se triplicó. La noche en que ocurrió el incendio había más de tres mil personas. Según El Movimiento Cromañón,  que nuclea familiares y sobrevivientes, la policía recibía cien pesos por cada quinientas personas extra que se permitía ingresar.
Pero Cromañón no era el único lugar en estas condiciones. Así lo demuestra el “Efecto Cromañón” : según una nota publicada por Juano Falcone donde señala que “durante el 2005 las clausuras se multiplicaron y la cantidad de boliches funcionando se redujo considerablemente: en mayo de ese año había 55, en diciembre, 67. Una porción mínima de los más de 200 que funcionaban a fines de 2004. Las clausuras, sólo en el rubro boliches, ascendieron a 370”.

La situación de Callejeros




En el 2009 se absuelve a Callejeros. Sin embargo, la Justicia tenía que encontrar responsables  para calmar a la opinión pública (principalmente a los padres que están en contra de la banda) y el 17 de octubre del 2012 la Cámara Federal de Casación Penal  emitió un dictamen contra de Callejeros, declarándolos culpables del incendio ocurrido el 30 de diciembre del 2004 en el boliche Cromañón, bajo una condena de 5 a 7 años de prisión. “Solo por tocar”, dice Javier.
El 20 de diciembre de del 2012 se ejecuta esa pena y los músicos son arrestados de forma inconstitucional.  Hace un año.

“Un procesado debe tener 2 instancias condenatorias para que se ejecute la pena, no una. Ellos tienen una absolución y una condena” explica en simple palabras el famoso “doble conforme” Juano Falcone. “Por eso nosotros decimos que la prisión en esta instancia es inconstitucional, ni siquiera estamos nosotros saliendo a poder discutir la inocencia y el pedido de absolución, estamos  pidiendo que el próximo tribunal que los tenga que juzgar los haga con ellos en libertad” dice el nieto de Estela.
Para Falcone, la justicia se encuentra con un problema mucho mayor si Callejeros es inocente “porque realmente lo que falló para que Cromañón estuviera abierto fue todo un engranaje con el que el sistema trabaja, convive y sigue fallando hasta el día de hoy”.
Sin embargo, el panorama de Callejeros se ve hoy por hoy mucho más claro. Carlos Casal, procurador fiscal ante la Corte, presentó 14 dictámenes para que se revise el falló contra la banda, donde se pide que se suspenda la ejecución de pena (osea que los músicos queden en libertad) hasta que no haya un falló firme. Falta ahora la opinión definitiva de la Justicia.
Este 20, se va a llevar a cabo un masivo abrazo a Tribunales a un año de la prisión de la banda, pero el hecho no va a quedar ahí. Hay en el país más de 20 movilizaciones simultáneas, para pedir por la libertad de Callejeros y por una verdadera justicia por Cromañon.
Para Javier “es más fácil culpar a los que están abajo que a los que están arriba. Contra el poder no podés.” Para él, necesitaban un preso, alguien que pague, y ahí está Callejeros. Algo que cuesta entender, dice y con razón, que “una persona que canta, que toca la guitarra, no mata a 194 personas”.


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Santuario Cromañon, un álbum en Flickr.



martes, 8 de octubre de 2013

Doble T



-Pasá pasá –dice Lucas Carattoli alejando a Raúl, su perro, mientras abre el garaje de lo que en apariencia es una casa común y corriente. Sin embargo es solo la puerta de entrada a otro mundo: atrás de ella se abre camino a un estudio donde se practica circo.

Carattoli se escribe con Doble T. Al igual que su personaje principal Alex Gretto. Su espacio, el  lugar donde ensaya, da shows y a hace las veces de escuela, se llama precisamente Doble T. Es un galpón grande donde se respira circo. Hay un escenario al fondo, donde además de los pinos para malabares, Lucas dejó una libreta para volcar ideas con una letra que no se entiende. 
Doble T, el espacio de Lucas Carattoli (Foto de FB)

En la entrada de Doble T hay una camioneta y cerca de ella están todos los juegos de luces, un monociclo de un metro y medio y cajones con el nombre de su personaje. Viene de dar un show. Se lleva todas sus cosas, pero no siempre fue así. Empezó con tres pelotitas de tenis rellenas con arroz y envueltas con cinta. Después se hizo unas antorchas para hacer malabares (era un caño de aluminio con amianto y un mango) y un amigo bicicletero se armó un monociclo que se lo prestaba. Hoy por hoy tiene su equipo a base de esfuerzo “Arranque sin un peso. Nunca tuve plata para invertir. Pero ganaba $100 e invertía $50 en material y 50 para vivir” dice Carottoli en su oficina, pegada a su estudio y a su propia casa.

Alex Gretto hace malabares pero también anda en zancos, en monociclos, hace equilibrio con maderas arriba de un tarro que se mueve para todos lados, juega con grandes burbujas y con esferas trasparentes. También incorpora la tecnología usando proyectores y pantallas que duplican e incluso triplican al personaje. Para él “la tecnología por sí sola no tiene vida, pero si uno la usa como una herramienta para generar ilusión, magia o lo que vos quieras, me parece que ahí es interesante”

Lo que más le gusta de subir a un escenario es que el público juegue con él. En sus espectáculos no hay una cuarta pared, sino que él busca un ida y vuelta con la gente: los mira, les habla a la cara, se les acerca, los toca, se les sienta encima, les propone cosas para que participen. Para él no hay un límite tan estricto entre el escenario y la gente. El escenario se completa con la gente. Eso es algo que planteó de sus inicios “Cuando empecé a hacer shows no me cerraba mucho ésta cuestión de admiración por la técnica. Eso me parecía medio vacío, era exigente, incomodo”,  sus espectáculos pasan por otro lado: “por lo que vive el personaje, por el disfrute del personaje y como lo comparte con el público. La experiencia. Es como que importa más la persona, el malabarista, que los malabares”.

En su oficina hay distintos afiches de Alex Gretto, su alterego, donde se lo ve a Lucas de rojo y negro, rozando el ridículo, entre lo formal y lo informal, algo que lo remonta al pasado “de chico siempre me acuerdo que en mi casa mi viejo nunca le dio mucha bola a la ropa, siempre fue muy zaparrastroso”. Así se lo ve ahora a él arriba del escenario con lentes grandes que eran de su abuela y que cree que tienen que ver un poco con su pasado “nerd”. El pelo todo despeinado. Los pantalones cortados. Tiene un traje pero también usa zapatillas: “Son cosas que se contraponen y eso es entretenido de ver. Son polos opuestos, esa lucha interna. Esas contradicciones” dice un Carattolli sin caracterizar, que sin lentes y sin el traje, sigue siendo bastante parecido a ese personaje “nunca fui de ir a la peluquería, son mis pelos viste” cuenta entre risas.

En su familia no hay artistas, pero la forma de trabajar de sus padres lo marcó. La madre es maestra y el padre era arquitecto, los dos siempre trabajaron de manera independiente. “Mi viejo tuvo un proyecto donde estaba bastante fuera de sistema por como trabajaba. Él se encargaba de casi todo. Yo a ese formato de trabajo lo mame” Algo de eso hay en su impronta de trabajo; de saber un poco de todo, de trabajar de trabajar de forma independiente, de no depender de nadie más que su público.

Sus inicios

Cuando era un niño, nunca tuvo de interés en hacer circo, sin embargo en el 97 se metió en Tocando Fondo, la legendaria murga platense que ya lleva más de 15 años en escena, donde empezó a “hacer show en la calle a bailar, algo que nunca había hecho. Empecé a perder la vergüenza a ciertas cosas”. 

Ese mismo año vio un espectáculo del Circo Du Soleil y le llamó la atención. Fue un referente, “fue algo que me gusto, más allá de que no es a lo que quería llegar quizá, lo veía como imposible, pero a nivel propuesta y estética, me pareció súper interesante y de alguna manera fue un referente para decir ‘de qué manera puedo hacer eso yo en mi realidad y en pequeña escala’” cuenta Lucas que ya lleva 13 años en el arte circense.

A los 18 fue a un encuentro de malabares y se encontró que quien lo coordinaba era Chacovachi un payaso que él había visto a los 8 años. “Un payaso particular, con un humor ácido, como que me gusto, con humor inteligente, muy trabajado. Me tocó, fue un payaso que aparte de hacerme reír me toco”

En ese momento Lucas estudiaba Geofísica, una carrera en la que le iba bien, le gustaba. Pero la murga fue ganando terreno; actuar, bailar, ensayar, salir, viajar, esa era la vida que tenían y que tanto lo seducía “cada vez me tiraba más la idea de dedicarme a hacer eso pero no había un destino; era hacer espectáculos en la calle a la gorra”, algo que no lo terminaba de convencer, le costaba tomar esa decisión porque “me decía ‘¿qué voy a hacer cuando tenga 40 años? Voy a estar trabajando en la calle a la gorra? No me va a dar más el cuerpo’. Eso me pesaba para tomar la decisión. En un momento deje de pensar en los 40 años y dije ‘quiero hacer esto hoy. Hoy hago esto y cuando tenga 40 veré’”. 

Después de la murga se presentó en un casting de Comedia de la Provincia donde encontró una posibilidad de trabajo más concreta. El historial laboral de Caratolli pasa por distintos espectáculos callejeros, hasta teatros municipales, provinciales y nacionales, giras, eventos sociales, e incluso boliches.

Lucas recorrió muchos pueblos y afirma que son los ámbitos que más le gustan porque la gente suele entrar en juego más rápido y porque “todo le sorprende, son como todas cosas nuevas para ellos, no están tan habituados a ver este tipo de espectáculos y cuando lo ven realmente se sorprenden. Los chicos se quedan fascinados”

Disfrutándolo

Ahora apuesta a otro camino, por fuera de lo que es el clown. Hace 5 años que hace danza contemporánea y con esa experiencia está preparando un nuevo espectáculo donde “no tenga la necesidad de hablar y pueda trabajar mucho con el cuerpo, con la iluminación, con la puesta en escena”. Este “es un corte, van a ver danza contemporánea no peluca, no hay lente, no se llama Alex Gretto el personaje” adelanta Lucas, quien muchas veces se encontró encasillado en el clown.

“La verdad es que fui mucho, muchísimo más lejos del horizonte que iba a estar”, dice Lucas mirando el camino recorrido. “Me siento muy pleno, muy feliz con lo que hice, con lo que estoy haciendo. Disfrutándolo. Obviamente uno siempre va por más”.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Matar al pedo

Por Daiana Gimenez



-Mataron al pedo- dijo Kevin Molina. Tenía problemas con la R. Él pensó con 5 años que esa bala perdida que tanto lo había asustado había matado a un perro. Pero con sus problemitas para hablar, sin querer acertó. Mataron al pedo a Kevin, a su tocayo, a su amigo.

4 años después Zavaleta perdió a éste Kevin.  Fue un tiro a la cabeza, al pedo también.

Era un morochito flaquito de ojos achinados. Le faltaba un diente pero vivía sonriendo. Iba a tercer grado y también participaba del espacio de apoyo, a metros de su casa, que crearon los vecinos del barrio después de la muerte de su amigo.

Los tiroteos son moneda corriente en la villa. En el primero de la semana, por miedo Kevin se había escondido debajo de una mesada. No quería ver nada. Se acurrucó ahí esperando que el tiroteo cese mientras los vecinos llamaban a Prefectura para que actuara, pero se quedaron en la garita de brazos cruzados mientras los narcos ajustaban sus cuentas sin importarles que se cruzara.

El viernes 6 de septiembre la segunda balacera de la semana estalló en la villa de Pompeya. Kevin Molina, con sus 9 años estaba jugando afuera de la casilla de la tira 6, atrás de la Plaza Kevin,  que llevaba ese nombre en honor al chiquito asesinado en el 2009 y que éste Kevin había ayudado a construir. Ahí, afuera de donde vivía con sus hermanos y su madre, una bala lo alcanzó.

Quizá sí este tiroteo se hubiera desatado fuera de Zavaleta hoy sería tema de debate en la agenda en los grandes medios, pero sólo La Garganta Poderosa, con su periodismo de rimas, lo contó entre tristeza e indignación

- Toda Zavaleta está destrozada, llorando sangre y sintiendo que nada sirve para nada, que podemos marchar a tribunales o explotar en las redes sociales, pero seguiremos siendo "los marginales. ¿O van a decir que acaso fue un caso aislado? ¡Qué quilombo armarían si hubiera pasado en otro lado!- grita La Garganta en su Facebook.

No son casos aislados, que los chicos mueran en las villas es, lamentablemernte, bastante común. A Matías, al igual que a los Kevin, lo alcanzó una bala, a Luciano la policía. A María y Facundo la inoperancia y la falta de urbanización.  Quizá más anónimas son aquellas chicas atrapadas en la prostitución o aquellos que el Paco también los alcanzó. Estos son solo algunos de los casos que La Garganta desde su creación viene denunciando.

Otra de las revistas que viene denunciado lo que pasa en las villas es ¿Todo Piola?, una revista cultural creada dentro de una cárcel “a favor de que nos dejen a los villeros pensar y representarnos por nosotros mismos”. En su última editorial, ésta revista, encabezada por el poeta Cesar González, titulada “Lo que necesitamos es vida”, señala que hay “…muertos llenos de plomo policial, policía llenos de plomo villero, pibes llenos de muerte viejos llenos de muerte, viajes llenos de muerte…”.


Los medios hegemónicos ni los gobiernos de esto no hablan. Sólo son unos pocos medios, de origen villero, popular, los que gritan estas verdades. Pero nos los escuchan. Ni a los gritos de ¿Todo Piola? ni a los de La Garganta mientras siguen cayendo Kevins, Lucianos y Matías, al pedo.

jueves, 15 de agosto de 2013

Una foto por día del peor año de mi vida



“Una foto por día del peor año de mi vida” es el nombre de el video subido a Youtube por una mujer serbia que muestra, gradualmente, marcas en su rostro y parte de su cuerpo.
Durante el 2012, cada día, Jedna se tomó una foto. En las primeras imágenes se ve una mujer feliz, sonriente y sin marcas, pero con el correr de los días la situación va cambiando, su sonrisa se desvanece y las huellas de la violencia aparecen en su rostro. Cada día esa violencia se vuelve más intensa. Al final, la joven sostiene un papel que dice: “Ayúdame. No sé si podré aguantar hasta mañana”.
Éste video, que ya superó las 5millones de visitas, ha generado una gran incertidumbre ya que no se ha podido comprobar si es un video casero o es parte de una campaña contra la violencia. Cualquiera sea su origen, su destino es claro: decirle no a la violencia contra las mujeres.


viernes, 9 de agosto de 2013

Desnudar la cultura de la violación

Bajo la consignada “De eso si se habla: desnudando la cultura de la violaciónLa Marcha de Las Putas Buenos Aires lanzó una campaña para visualizar la violencia(en forma de abusos y violaciones) “para mostrarla crudamente tal cual es y para que como sociedad reflexionemos sobre cómo avalamos y perpetuamos la violencia en lo cotidiano”.
La idea es que toda persona que haya sufrido la denominada "cultura de la violación" envié una imagen sosteniendo un cartel con una frase que le hayan dicho para demostrar, mediante testimonios personales, “que los abusos y su justificación no son fenómenos aislados sino que operan en el marco de una Cultura de la Violación...”
Las fotos son impresionantes.Éstas imágenes muestran que lamentablemente hay un tipo de violencia naturalizada e instaurada desde lo discursivo. Desde familiares hasta desconocidos en la vía pública, desde niños hasta adultos, todos, han contribuido a ésta violencia, ya sea ejerciéndola o justificándola, que muchas veces, es quizá lo mismo.











Un poco de historia

La primera Marcha  de las Putas en nuestro país se hizo en Agosto del 2011 para revindicar a las mujeres  y a su libertad de vestirse y desarrollar su vida sexual como quieran, sin que ello  justifique los abusos y la violencia, ya que una mujer, de ninguna forma, provoca ni busca abusos.
Las mujeres argentinas se inspiraron en las canadienses que en abril del mismo año crearon este movimiento, denominado también Slutwalk, en respuesta a los dichos de un policía quién en una charla sobre seguridad dijo sin escrúpulos que las mujeres deberían “evitar vestirse como putas para no ser violadas”
Hoy la Marcha es además un movimiento que busca "construir una sociedad de respeto en la cual la palabra PUTA sea sinónimo de mujer libre en lugar de ser una justificación para la violencia ejercida hacia la mujer"

Si queres enviar tu imagen, podes hacerlo vía mail: marchaputasbsas@gmail.com bajo el asunto: De esto si se habla

miércoles, 19 de junio de 2013

Pinceladas: una realidad visible

Por Daiana Gimenez


Argentina está cuarta en el ranking por siniestros viales en Latinoamérica. En los últimos 17 años murieron alrededor de 140 mil personas. Hoy familiares y diferentes organizaciones buscan concientizar visibilizando esas tragedias. Pintan Estrellas Amarillas en los lugares.




-Levantate- le decía Jorge a Jorge. Él no respondía. No podía.

Uno estaba de pie aunque borracho. El otro tendido en el suelo. Al costado su bicicleta. Metros atrás su familia que llegaba desesperada.

-Levantate- seguía diciendo pero ahora sin piedad lo pateaba, insistiendo con el pedido.

La gente del barrio escuchó el impacto. El griterío. Salieron de sus casas. Vieron a dos vecinos. Uno era Jorge Ángel López, con grado 2 de alcoholemia, el otro era Jorge Grassi tirado en la esquina de Almafuerte y Austria. En ese cruce una estrella amarilla hoy lleva su nombre.

En distintas rutas y puntos del país la historia se repite. De manera constante. Son otros los nombres y otras las historias. Otros Jorges. Pero es la misma estrella.

***
Ese domingo, al igual que muchos otros, Jorge Grassi había almorzado en la casa de sus suegros junto a su esposa y sus tres hijos. Por la tarde, tras la sobremesa, él se fue en bicicleta. Ellos por detrás en remis.

Esa misma tarde Jorge Ángel López había bebido de más, pero no le importó. Decidió manejar igual.

Ensenada está atravesada por el Canal Oeste, enfrente la avenida Almafuerte abre camino. Por ahí venia Grassi, un tipo robusto, de unos 37 años, trabajador municipal y DT de las inferiores del club donde jugaba su hijo mayor.

Llegando a la esquina de su propia casa a Jorge lo matan. López se llevó por delante a Grassi. La fuerza del auto lo levantó y su cabeza impactó con el techo del auto. El golpe le partió el cráneo. Dos paros cardíacos después falleció.

El Jorge ebrio, después de golpearlo, intentó escapar en el auto que usaba como arma.  Los vecinos, entre bronca y dolor, lo frenaron. No lo podían subir al auto de la borrachera que tenía. Una vez en el patrullero López fue a la comisaria. Estuvo un rato detenido: no para culparlo, si no para que se le pase la borrachera, y para que no lo agarren los vecinos. Que manejara en ese estado, que lo pateara y que intente huir era motivo suficiente como para que los amigos de Grassi quieran darle unos cuantos golpes. Pero solo sufrió una resaca.



Analia Grassi pinta. Se considera una artista decorativa. Es profesora. Sus cuadros, y los de sus alumnos, están colgados por su casa de artística ubicada en pleno centro de Berisso, que hace las veces de negocio y de taller. Ahí entre el olor a pintura, hay mujeres morenas de rasgos muy marcados, paisajes donde el agua corre y parece salir del cuadro, flores gigantes y delantales salpicados por doquier que sirven de escudo para cuando el arte ataca. Ella también tiene los rasgos marcados y por momentos la angustia le brota en ojos que contienen, al igual que sus cuadros, el agua que no quiere salir, pero que tampoco se puede disimular.

Pero la obra más significativa de Analia quizá no esté en su taller, sino en Ensenada, en la Avenida Almafuerte en el cruce con Austria, enfrente del canal.

Ella perdió a su hermano y el conductor sólo estuvo detenido un rato. Jorge murió en manos de “un asesino al volante, borracho y drogado, que sigue libre y seguirá libre” dice siete años después, mientras recorta papel adhesivo para unas letras de madera, con fuerza, con la impotencia que dan los recuerdos injustos. “Este era mi hermano” me dice acercándome un pequeño cuadro, que muestra de la imagen de un hombre morocho, con una sonrisa pequeña pero sonrisa al fin. “Esa foto la sacamos cuando mi hija cumplió un año” cuenta entre memorias y nostalgia.

Junto con amigos, vecinos y familiares, Analia organizó marchas para pedir justicia. Al principio eran muchos los que la acompañaban, con el tiempo fueron menos y menos. También hizo un blog y un diario que repartía por Ensenada con noticias de la zona y con estadísticas e información sobre vialidad. Lamentablemente nunca consiguió lo que pedía.

En su dolor, en su decepción, recurrió a las Madres del Dolor: “ahí me entero de como funciona la Justicia en estos casos, o mejor dicho como no funciona” dice la hermana de Jorge. También se puso en contacto con Teresa Mellano, integrante de la Red Nacional de Familiares de Víctimas de Tránsito quien le cuenta sobre una nueva campaña vial.

Desde la experiencia, Analia sostiene que la cuestión está en comprometerse, pero que esto pocas veces sucede. “Si a mí el 23 de Junio, las Madres del Dolor, o Teresa, me hubiesen llamado para participar de algo de esto, seguramente no iba a tener tiempo, iba tener algo mejor que hacer. El 24 pasa esto y me doy cuenta que si uno no involucra no hay solución”.

La Campaña Vial Estrellas Amarillas impulsada por Teresa Mellano junto con la Red y otras familias, consiste en pintar una estrella color amarilla en el lugar del accidente, no solo como homenaje a la víctima, sino también para generar conciencia. Teresa perdió a su hijo Paolo, un joven de 19 años, en septiembre del 2003, para el día del estudiante, cuando Federico Ferrazo corría una picada por las calles de Vicente López. 2 años después, pinta la primera estrella del país. En el 2007 se repinta esa estrella creando así la campaña “Estrellas Amarillas”.



Analia me cuenta del trabajo de Teresa, a la que pocas veces se le atribuye la idea de la campaña. Agarra su celular, y la llama para comentarle sobre ésta crónica y concordar una posible entrevista pero la charla se extiende. Le habla de un cartel. “No está más el cartel, nunca estuvo puesto” le dice. “Claro, yo quiero hacer el cartel. Me encantaría. Bueno voy a hacerlo, este año pongo el cartel. Dale, el 24 lo pongo” le asegura mientras corta. El 24 se cumplen 7 años de la muerte de Jorge, 7 años en que su asesino sigue libre. Para esa fecha piensa imitar una modalidad que se viene dando en Estrellas Amarillas; en vez de pintarlas, ahora también están haciendo señalíticas, puestas en las veredas, como las propias señales de tránsito, para visibilizar la cantidad de muertes que hay. La primera de estas señaliticas se coloca en Vicente Lopez, para los 7 años de la muerte de Paolo.

Hoy la campaña, además de ser declara de Interés Nacional por el senado, tiene adherentes en todo el país. Teresa cuenta que la idea de la campaña es que cada familiar pueda trabajar en su lugar, conociendo la problemática de la zona. Para ella, quienes quieren pueden “aportar su granito en educación y prevención, a través de la estrella, comprometiendo también a las autoridades del lugar”



En los últimos 17 años fallecieron en Argentina por hechos viales, alrededor de 140 mil personas, según la Asociación Civil Luchemos Por la Vida. En 2012, murieron en promedio 28 argentinos por día. Lo que equivale a un aula escolar promedio por día, a 3 atentados a la AMIA por semana. Números que no dejan de ser impactantes. Muchos de esas muertes son visibles hoy gracias a Estrellas Amarillas.

En un comunicado, en el que adhieren 31 ONG relacionadas con vialidad, lanzado el Día de La Seguridad Vial, el 10 de junio(2010), señala desde la experiencia que la“justicia dilata las causas…los acusados son eximidos de prisión…los juicios abreviados, las penas en suspenso, o peor aún la Probation, hacen de la seguridad vial una quimera”. Debajo del comunicado, una gran lista de muertos por hechos viales, con detalles sobre sus causas. Muy pocos llegaron a prisión. Otros ni siquiera llegaron a juicio.

-La justicia considera a los delitos de homicidios en tránsitos como delitos culposos- dice Teresa- Lamentablemente el obrar de ciertos sujetos, con total desprecio por la vida, deberían ser analizados en un marco diferente y sancionarse con condenas efectivas, cuando quien las cometió no hizo nada para evitarlos.

Para que esta realidad cambie, Oscar Albrieu (FpV), presidente de la Comisión de Legislación Penal, presentó un proyecto de ley que busca cambiar esta realidad modificando el artículo 84 del Código Penal y llevar de seis meses a cinco años e inhabilitación especial -por cinco a diez años- para quien “por imprudencia, negligencia, impericia en su arte o profesión o inobservancia de los reglamentos o de los deberes a su cargo, causare a otro la muerte”. Por otra parte, eleva el mínimo de la pena a dos años y seis meses y el máximo a seis años si las víctimas fatales fuesen más de una, o si el hecho hubiese sido ocasionado por la “conducción imprudente, negligente, inexperta, o antirreglamentaria de un vehículo automotor”.

Jorge Grassi, al igual que Paolo, falleció en un hecho vial, ya no en un accidente, sino en un incidente, producto de la imprudencia, de la negligencia. Estrellas Amarillas, considera que un accidente automovilístico debe ser considerado como tal, “cuando ocurre en circunstancias en que la velocidad que desarrolla el vehículo es la permitida, los cinturones colocados, el conductor en excelente estado y todas las otras precauciones que se deben tener en cuenta al asumir la conducción de un vehículo”. Cuando estas condiciones son vulneradas, deben ser llamados delitos viales.

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La lucha de Teresa es la de muchos familiares que no solo buscan justicia, sino que también creen que hay que generar conciencia para que no haya más estrellas pintadas.

Es la lucha de la Analia quien cada tanto vuelve a ir a Almafuerte y Austria. Cuando tiene las fuerzas y los ánimos necesarios. Lleva un tarro de pintura amarilla. La acompaña la gente que quería a su hermano, o la gente que la conoce a ella. Pero le gustaría que no fueran los únicos. Lo que hace le debería importar a Ensenada, porqué quien mató a su hermano sigue manejando. Ella igual va, “en algún momento a alguien le va a servir y le va a hacer click”, dice con seguridad.

Se sienta en la calle, ahí, en el lugar dónde murió su hermano. Saca un pincel, y lo moja en la pintura. Mientras lo pasa por el cemento pinta recuerdos. Cada pincelada es uno. Ir le remueve muchas cosas personales, cosas que vivió con él, cosas que él le decía. Lo extraña, se lo nota en la mirada, en las manos manchadas, en la lucha cargada, que al igual que esa estrella a veces se desgasta, pero ella siempre la vuelve a pintar, convencida que algo puede cambiar.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Pura Vida ya tiene su propia radio




Por Daiana Gimenez

Después de varios meses de gestación, el reducto del rock platense, Pura Vida, ya cuenta con su propia radio online.

Fue un año dificil para la noche platense, pero el bar, localizado en diagonal 78 entre 8 y 61, supo superar las constantes clausaras y hoy, además de los shows de cada fin de semana,  encara un nuevo proyecto radial que comenzo con las primeras trasmisiones oficiales el fin de semana pasado dónde tocaron Todos los Rayos, banda encabezada por Manuel Paraguanoise, y Atmosfería, cerrando la noche con la Emergency Party, fiesta electronica de la ciudad, dónde, entre otros, participaron los DJ Andrés Sabat y Sol Eme.

En tanto, el último sábado Monstruo, los brasileros Aeromoças e Tenistas Russas y la banda tandilense es Los Moretons dieron su show y también fueron trasmitidos online desde la web de Pura Vida.

Pero hay más. La idea es que el proyecto crezca y que la trasmisión no sea sólo radial, si no que también se pueda visualizar. Pura Vida quiere agregar cámaras. De está forma, los usuarios que esten navegando en el sitio web pueden ver en vivo los recitales que se desarrollen en el bar, algo similar a lo que se hace Vorterix, donde se trasmiten los shows de su teatro homonimo.

PV tiene recitales todos los fines de semanas,  siendo uno de los lugares predilectos para tocar, no sólo por el respeto y el buen trato para  con los artistas, si no también por tener las puertas abiertas a todos los músicos de la ciudad de las diagonales. La radio funciona de la misma manera; un espacio abierto para la difusión constante del under platense.Luz Verde para los muchachos del rock.

martes, 5 de junio de 2012

Baños Mixtos

Opinión por Daiana Gimenez


Ayer por la tarde, desde la web de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social, se lanzó un comunicado informando que el edificio dejará de contar con baños separados: ahora serán "en forma indistinta para varones, mujeres y para lo que cada uno decida y quiera ser". La decisión se tomó en el marco del "cambio cultural al cual estamos asistiendo en Argentina en materia de Género", y teniendo en cuenta la entrada en vigencia de la Ley N° 26.743 de Identidad de Género.

No sorprende la decisión teniendo en cuenta la importancia y el lugar que le da la Facultad a los temas de género, incluso durante este mes se desarollará un congreso de "Comunicación, Géneros y Sexualidad".
Lo que si sorprende es la rapidez de la decisión y las opiniones encontradas que esto trajo consigo. Ningún estudiante de periodismo es ajeno a las redes sociales y en el día de ayer fueron escenario de constantes debates entre quienes están a favor y quienes en contra.

En Facebook el principal lugar de discusión fue el grupo Periodismo y Comunicación Social U.N.L.P donde quienes se manifestaron en contra sostenían que era por cuestiones de "privacidad", "respeto" y otros de "limpieza". Los más extremistas hablan de posibles violaciones.

Mientras que en Twitter la cuestión se planteó de forma distinta. Hashtags como #BañosTurbiosEnPeriodismo y #QuieroMearAlaViejaUsanza  reflejaron que este hecho también se puede tomar de una forma más relajada y sobretodo con humor. Desde las escrituras en los baños hasta una fiesta inaugural fueron temas de chistes.

Baños de uso común


Como muchos saben Transeúntes es un proyecto que nace gracias a una puesta en común de ideas entre compañeros de la FPyCS, que, como tales, vivenciamos el día a día en dicha unidad académica.

La medida tomada por la facultad anula la vieja tradición de "los nenes con los nenes, las nenas con las nenas". La idea de los baños separados, fundamentada en el principio de la genitalidad y heterogeneidad, parece ridícula ante los tiempos que hoy vivimos y  ante la ley de identidad de género. Pero lo que más ridículo es la indignación de muchos estudiantes de la carrera, que se muestran en contra por razones que responden a propios histeriquismos. Nadie en su casa tiene dos baños. Todos hacemos y tenemos las mismas necesidades, independientemente del género al que permanezcamos. Dar por sentado que un hombre y una mujer necesitan diferentes privacidades y respetos es caer en determinismos baratos.

Más allá de ser un hecho que apuesta a  romper los esquemas tradicionalmente preestablecidos, es un hecho curioso que debe tomarse con tranquilidad.

La medida quizá se torne simbólica cuando hombres y mujeres por costumbre vayan al baño que siempre han ido, pero no deja de ser un avance en cuestiones de integración. Es un intento de romper con una barrera que segregó y dividió históricamente a hombres y mujeres sin motivo alguno.

jueves, 22 de marzo de 2012

Latinoamérica hecha canción



Fotos gentileza de Camila Miloslavsky

Como dijimos antes nos consideramos transeúntes. Pero si de andanzas hablamos no podemos dejar de mencionar a Perota Chingo. Para aquel que no conoce, esta banda se formó a través de un viaje por Uruguay, cuando Julia Ortiz y Dolores Aguirre, que estaban vacacionando y tocando a la gorra por la costa oriental, fueron filmadas por un amigo "como un regalo". Lo cierto es que no solo quedo registrada la belleza del paisaje de Cabo Polonio, sino que también la hermosura de las voces de las chicas, que en poco tiempo conquistaron la web. "El vehículo fue youtube y después facebook. Lo que antes era de boca en boca hoy es de muro a muro" dicen las Perota antes de dar su segunda función en la Vieja Estación Provincial de La Plata, dónde, en cuestión de horas, agotaron las entradas de ambas funciones. 

Después de estar separadas meses, en noviembre, un mes después de la creación de su cuenta en facebook que hoy tiene casi 25mil seguidores, decidieron volver a juntarse, sumando a Diego Cotelo en guitarra y a Martin Dacosta en percusión para hacer una gira. Rosario, Cordoba, Mendoza, Chile (desde Santiago hasta Chiloe), la Patagonia Argentina, Bahia Blanca son solo algunos de los lugares a donde sus voces llegaron. Pero el recorrido sigue. En septiembre van para Brasil y ahí arrancan su gira sudamericana.

 "Para mi esto es como una película" dice Julia tratando de explicar con palabras el fenómeno de Perota Chingo, quienes en poco tiempo se vuelven a separar para hacer viajes personales "como para pausar un poco esta película y después arrancar con más pilas" 
La base de Perota Chingo son los viajes y eso se nota cuando suben al escenario, aunque ya entran tocando y cantando entre el público. La música te traslada. Ellos mismos lo dicen; "es un viajecito" por el continente y nos invitan a sumarnos al recorrido con exquisitas versiones de cantautores de cada país y canciones propias. Juegan con sus voces, con la música, con los silencios. Nos llevan descalzos por toda América  y quedaba bien en claro que ya no existen fronteras. Ahí vemos que Perota es eso. Es el candombe urugayo, el reggae puertoriqueño, la zamba brasilera, el folclore venezolano, la sangre argentina, la cumbia colombiana; es latinoamérica hecha canción.