jueves, 26 de septiembre de 2013

Matar al pedo

Por Daiana Gimenez



-Mataron al pedo- dijo Kevin Molina. Tenía problemas con la R. Él pensó con 5 años que esa bala perdida que tanto lo había asustado había matado a un perro. Pero con sus problemitas para hablar, sin querer acertó. Mataron al pedo a Kevin, a su tocayo, a su amigo.

4 años después Zavaleta perdió a éste Kevin.  Fue un tiro a la cabeza, al pedo también.

Era un morochito flaquito de ojos achinados. Le faltaba un diente pero vivía sonriendo. Iba a tercer grado y también participaba del espacio de apoyo, a metros de su casa, que crearon los vecinos del barrio después de la muerte de su amigo.

Los tiroteos son moneda corriente en la villa. En el primero de la semana, por miedo Kevin se había escondido debajo de una mesada. No quería ver nada. Se acurrucó ahí esperando que el tiroteo cese mientras los vecinos llamaban a Prefectura para que actuara, pero se quedaron en la garita de brazos cruzados mientras los narcos ajustaban sus cuentas sin importarles que se cruzara.

El viernes 6 de septiembre la segunda balacera de la semana estalló en la villa de Pompeya. Kevin Molina, con sus 9 años estaba jugando afuera de la casilla de la tira 6, atrás de la Plaza Kevin,  que llevaba ese nombre en honor al chiquito asesinado en el 2009 y que éste Kevin había ayudado a construir. Ahí, afuera de donde vivía con sus hermanos y su madre, una bala lo alcanzó.

Quizá sí este tiroteo se hubiera desatado fuera de Zavaleta hoy sería tema de debate en la agenda en los grandes medios, pero sólo La Garganta Poderosa, con su periodismo de rimas, lo contó entre tristeza e indignación

- Toda Zavaleta está destrozada, llorando sangre y sintiendo que nada sirve para nada, que podemos marchar a tribunales o explotar en las redes sociales, pero seguiremos siendo "los marginales. ¿O van a decir que acaso fue un caso aislado? ¡Qué quilombo armarían si hubiera pasado en otro lado!- grita La Garganta en su Facebook.

No son casos aislados, que los chicos mueran en las villas es, lamentablemernte, bastante común. A Matías, al igual que a los Kevin, lo alcanzó una bala, a Luciano la policía. A María y Facundo la inoperancia y la falta de urbanización.  Quizá más anónimas son aquellas chicas atrapadas en la prostitución o aquellos que el Paco también los alcanzó. Estos son solo algunos de los casos que La Garganta desde su creación viene denunciando.

Otra de las revistas que viene denunciado lo que pasa en las villas es ¿Todo Piola?, una revista cultural creada dentro de una cárcel “a favor de que nos dejen a los villeros pensar y representarnos por nosotros mismos”. En su última editorial, ésta revista, encabezada por el poeta Cesar González, titulada “Lo que necesitamos es vida”, señala que hay “…muertos llenos de plomo policial, policía llenos de plomo villero, pibes llenos de muerte viejos llenos de muerte, viajes llenos de muerte…”.


Los medios hegemónicos ni los gobiernos de esto no hablan. Sólo son unos pocos medios, de origen villero, popular, los que gritan estas verdades. Pero nos los escuchan. Ni a los gritos de ¿Todo Piola? ni a los de La Garganta mientras siguen cayendo Kevins, Lucianos y Matías, al pedo.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Efemérides bajo la lluvia

Por Álvaro Vildoza

Los 21 de septiembre se festejan los días de la primavera, del estudiante, y del fotógrafo. Este año, en la plaza Italia platense, faltaba la más importante. No paraba de llover desde el mediodía, y aunque la ciudad seguía con su rutina de sábado y más de diez líneas de colectivos bordeaban constantemente el lugar, eran muy pocos los que se acercaban al visitar los puestos de artesanos.



—¡Está todo el mundo yéndose y nosotros armando! —comentó un puestero de la punta noroeste de la plaza a sus compañeros, una artesana que hacía bijouterie de plata y alpaca y otro que nunca armó su puesto pero sí cebó mates comunitarios toda la tarde—. Es raro lo que digo, pero yo sé que va a parar.
Los tres coincidían en una cosa: cuando llueve no se trabaja, pero apenas sale un rayo de sol, la gente de los edificios de alrededor, los amigos que empiezan a juntarse, siempre llegan.
—Uno trabaja toda la semana, encerrado en el taller. Venir acá es un poco salir a airearse, aunque sea a estar con los compañeros y pasarla bien un rato.
Del lado opuesto de la feria, mirando a su izquierda, a una calle 7 que lleva al centro, un puestero que vende llamadores de ángeles y fuentes de cerámica envolvía su trabajo en papeles de diario y los ubicaba en varias cajas grandes de cartón. Su humor era opuesto al de su colega de la otra punta.
—¿Y qué voy a hacer? —repetía ofuscado —¿Qué voy a hacer con una lluvia así? Tengo que levantar todo y tomarmelás.
Así de cambiante es todo en esa plaza. Los olores se mezclaban entre el de la humedad de la tierra, el del café que servía un vendedor en bicicleta o de los mates con cáscara de naranja que intercambiaban los puesteros y todo aquello con el penetrante aroma a pasto mojado de los cigarrillos de marihuana.
—¿Hay faso? —preguntó un recién llegado a la charla entre un grupo de artesanos hippies muy cómicos y uno de los dos fotógrafos que rondaban la feria. El más simpático, de rostro vivaz, vestido con una campera larga y con un colmillo de tiburón atravesándole la oreja, le respondió compartiendo su cigarrillo. El hijo de uno de ellos, un niño de unos cinco años, tomaba gaseosa en lata, posaba para el fotógrafo y miraba toda la escena sentado bajo el tablón.
La lluvia llenaba los toldos que cubrían los puestos.  Vaciarlos era el entretenimiento de dos nenas; una mayor, que con un alambre saltaba y golpeaba “el techito” y la otra, con restos de pintura artística en su cara, que la animaba gritando:
—¡Otra, otra, otra más! —Y el agua caía en un solo chorro pesado, cortando con su sonido los retos de la madre.
Los timbales que tres muchachos jóvenes tocaban en un puesto, casi en el centro de la plaza, eran los únicos que producían un sonido constante además de la lluvia y el murmullo incesante de los motores que hacían de la plaza gran una rotonda. Los otros eran el de las bolsas que armaban o desarmaban  los artesanos con sus cosas y el de los diálogos que entablaban algunos estudiantes con los menos de veinte puesteros que habían decidido quedarse.
Dos empleadas municipales barrían y se esforzaban por encontrar algo que levantar y poner en la bolsa de residuos que llevaban. No había hojas en el suelo, ni basura arrojada en la semana y las bolsas en los tachos eran nuevas.

Los cotidianos
—Hay que trabajar. Es el único dinero de la semana éste. —La mujer que lo decía hablaba acariciando sus tejidos: sombreros para bebés y niños, de uno o varios colores, con hocicos de chancho, rayas de tigre o un gran ojo sobre el gorro que recreaba al personaje de la película animada Monster Inc. Era tucumana, tenía una edad que no decía, pero rondaba los cincuenta, vivía en Berisso y tomaba el 214 para llegar a la plaza todos los fines de semana hace cuatro años y el 202 para volver a su casa.
Conversaba con el fotógrafo y lo felicitó por su día, se había enterado por la radio. Él agradeció con acento norteño y las pequeñas arrugas de ella se marcaron alrededor de sus ojos y la piel, seca por el frío, se estiró en una sonrisa.
—¡Somos vecinos! Yo soy de un pueblito al borde del cerro, en Tucumán.
—¿Hace cuánto que se vino para acá?
—Y, mijo’, ya son 29 años. Vuelvo todos los años, igual. Toda mi familia vive allá. Acá trabajé en dependencia y después cuando me quedé sin nada tuve que hacer lo que sabía y acá estoy, todos los sábados y domingos.
Con la conversación los datos de la mujer se sumaban y entre el fotógrafo y ella crecía la simpatía. Hablaron de Catamarca; de la Feria del Poncho a la que a esta simpática artesana le encantaría ir; de Santa María, que según contó, la mitad era de su padre y se encuentra en proceso de sucesión. Recibida en Psicología Social “de grande”, comprendía y ayudaba siempre que los estudiantes necesitaban información sobre su trabajo.
Los estudiantes son el público que acostumbra ir a la feria de plaza Italia, con sol o con lluvia. Como aquel sábado, en el que los visitantes eran chicos y chicas veinteañeros, algunos policías que miraban a los que fumaban sin decirles nada. Detrás de su puesto, un artesano saludaba a cada uno de ellos inclinando la cabeza.
—Piki, ¿un mate? —le ofreció una mujer del puesto de enfrente.
Era un hombre alto, morocho, de ojos cansados y muy claros. Llevaba un gorro negro tejido que bien podría haber sido obra de su compañera tucumana, y su pelo blanco caía enrulado hasta los hombros. Hacía más treinta años que trabajaba en la feria:
—Eran los tiempos de la dictadura. Nos veían con el pelo largo, acá en la plaza y sí, éramos “los peligrosos”.
El tablón de Piki tenía varios manteles encimados en los que había dispuesto sin ningún orden aparente muchos retazos de cuero, fustas, billeteras, portacelulares del mismo material pero de distintos colores y grosores. Sobre su cabeza se balanceaban unas cuantas mochilas de terminación fina y resistente que emanaban un perfume “que sólo tienen los productos hechos con un buen cuero argentino”.
Unos puestos más allá, una versión físicamente parecida a un “Piki joven” trenzaba unos alambres de alpaca que daban forma a un colgante con la piedra nacional, rodocrosita, pero no de la variedad más conocida, la “Ortiz” (rosada muy pura, a veces casi roja) sino de una muy veteada con un color marrón como los cerros de donde la extraen, la “Capillita”.

Los que se van
A Plaza Italia la rodean edificios muy altos, uno moderno completamente vidriado y otros muy arruinados, de paredes manchadas de humedad. Desde allí algunos encendían unas lámparas y miraban hacia abajo: veían una plaza en la que a las cinco de la tarde quedaban de los varios autos estacionados horas antes en sus calles internas, uno solo con  el baúl abierto y el carro de otro artesano al lado de la escultura de acero inoxidable de Rodríguez del Pino. Desde la heladería del frente, sentado en el piso bajo el mostrador, con tres bolsas llenas, un viejo de barba y mirada larga tenía la vista clavada en la plaza.


—Lo que tiene La Plata es eso: un poco de sol y la plaza se llena. Ya van a ver —seguía repitiendo el artesano, mientras pasaba el mate.





miércoles, 28 de agosto de 2013

Movilización Opus 9



Por Bárbara Dibene
Fotos y video: Álvaro Vildoza



Actualmente los trabajadores del Teatro Argentino de La Plata se encuentran en conflicto con sus autoridades y con el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, a quienes acusan de no escuchar los reclamos de los diferentes cuerpos artísticos y llevar adelante una política de ajuste y vaciamiento. Ante esta situación, y con el objetivo de lograr el apoyo de la gente, realizan desde hace ya dos meses movilizaciones y funciones gratuitas en la vía pública.

A las doce del medio día de hoy se cumplió la novena convocatoria y una nueva jornada de protesta de los trabajadores, que se mostraron indignados por las sanciones que recibió la orquesta por el levantamiento de la ópera La Traviatta que debía comenzar el 16 de este mes. María Rosa Hourbeigt, integrante del Coro Estable del Teatro Argentino, declaró que fue el director quien decidió suspender las seis funciones programadas y no el plantel, además de recalcar la falta de respuesta de las autoridades: "Hasta ahora el Instituto Cultural no se hizo cargo de nuestros problemas, exigimos pago en tiempo y forma, y una programación que responda a todo lo que el Teatro tiene capacidad para ofrecer".






Luego de un breve plenario, los manifestantes se dirigieron al anexo del Senado en 7 y 49. La primera intención fue entrar al lugar, cantar el himno y dejar un petitorio; pero esto no fue posible ya que se les cerraron las puertas. La decisión fue entonces dirigirse a la Cámara de Senadores, donde gracias a la intervención de Oscar Negrelli, diputado de la provincia de Buenos Aires por la Coalición Cívica, algunos trabajadores en representación de sus compañeros pudieron ingresar y tener una audiencia.

Los reclamos son varios, entre ellos la realización de una auditoria pública para verificar la situación administrativa, contable y patrimonial del Teatro; el pago adeudado a los trabajadores y el pase a planta; la planificación de una programación en la que se pongan en funcionamiento todas las áreas artísticas y técnicas; puesta en condiciones del edificio.

Fabiana Roma, integrante del cuerpo estable de Ballet, relató que en su caso lo que más les urge es el pase a planta, "tenemos 21 personas mensualisadas hace nueve años, las cuales necesitan con urgencia un puesto estable. Están en una situación precarizada porque sus contratos se renuevan anualmente y su trabajo depende totalmente del empleador". Por otro lado, la artista detalló que están pidiendo una prorroga para los puntajes de los bailarines que ya dieron concurso, "nosotros jugamos con la edad y en los nuevos concursos se plantea el límite de veintipico de años para presentarse":

Al cierre de la marcha, el delegado gremial por ATE Hugo Ponce invitó a los trabajadores a una Asamblea en el Teatro y al público a participar este lunes 2 de septiembrea las 11 de una movilización hasta la Casa de la provincia de Buenos Aires, con el objetivo de instalar el tema en los medios de capital y nacionales.






Agradecemos a nuestros entrevistados y a Noelia Torres (http://albenpocaspalabras.blogspot.com.ar) por su colaboración durante la cobertura.

martes, 27 de agosto de 2013

De paso por Tinogasta: Finca La Sala




Por Bárbara Dibene
Fotos: Álvaro Vildoza



A nueve kilómetros de Tinogasta, la finca "La Sala" ofrece un lugar donde descansar y maravillarse con el paisaje y la cultura de Catamarca. Ubicada sobre la ruta nacional 60, forma parte de la Ruta del Adobe, un circuito histórico que recorre capillas y construcciones históricas de hasta 300 años, fabricadas con aquel material artesanal, mezcla de barro, paja y estiércol.

En el centro de la finca permanece casi intacta una casona que data de 1850 y perteneció a Darío Figueroa, un coronel que participó en la guerra por la independencia y decidió, al finalizar el conflicto, instalarse en la zona adquiriendo las 100 hectáreas que conformaron el terreno. Con las generaciones venideras, la propiedad fue pasando de manos hasta venderse en 1969, cuando fue adquirida por la familia de su actual dueño, Horacio Saldaño.

Transeúntes recorrió la finca y charló con Ana Saris de Saldaño, quien junto a su marido tomó el compromiso de restaurar la casa y emprender un proyecto turístico bajo la premisa de que el turismo es un servicio y que a los visitantes hay que ofrecerles lo mejor y con la mejor calidad.

Bajo un sol radiante que calienta el invierno haciéndose camino entre los cerros, Ana conversó con nosotros en el jardín de la casona.


¿Cómo fue el proceso de restauración de la casa?

Cuando llegamos, la casa se utilizaba como depósito de la finca. Tuvimos un gran trabajo, nos ayudó mucho la gente que pasaba y nos daba ideas, por ejemplo qué hacer con la puerta.Yo no quería cambiarla y un día pasaron unos restauradores que me orientaron y decidí dejarla así. Hoy estoy contenta por eso, porque la verdad es que si pintás, tapás y si limpiás, borrás.

Salvo la vidriería todo lo demás siempre estuvo. Mantuvimos los muebles e intentamos, a la hora de restaurar, respetar todo lo que la casa fue. La carpintería, la pintura, el frente y los techos responden a esta idea.

¿Qué usos le fueron dando a cada uno de los espacios de la casa?

Uno de los salones lo preparamos para la cultura, para que la gente del pueblo pueda mostrar su arte. Lo prestamos varias veces para exposiciones de pintura y de fotografía. Con el tiempo pensamos poder hacer audiciones y seguir dándole al pueblo esa posibilidad de tener un lugar donde se vea lo que hace.

Habilitamos un almacén de artesanías y de regionales, donde ofrecemos nuestros vinos: La sala y El Encuentro. Además, funcionamos como casa de té y restaurante, debido a que la gente que pasaba comenzó a pedirnos cosas para comer. Hoy podemos ofrecer empanadas, locro y otras comidas típicas. Cocinamos nosotros, servimos nosotros, todo lo hacemos nosotros. Contamos con dos personas que nos ayudan con el jardín y con la vajilla, pero lo demás se hace en función de nuestro trabajo.

¿Qué desafíos tienen para el futuro?

La idea es restaurar algunas habitaciones y hacer un hotel boutique, algo chiquito para poder atenderlo nosotros. Pero por ahora es una idea mientras seguimos disfrutando el contacto con la gente. A cada persona que llega le brindamos nuestro tiempo, conversamos y nos hace bien, a nosotros y a ellos.


¿Qué opinás sobre lo que busca el el turista que visita Catamarca?

Creo que la gente viene a comer algo regional, descansar y disfrutar del paisaje. Nosotros deseamos que Catamarca sea promocionada porque todos tienen derecho a conocer todo lo que ofrece la provincia. Por otro lado, busca que se lo trate bien. Si bien el turista está paseando, tiene una vida sacrificada porque tiene que comer lo que haya e ir al baño que se le ofrece, entre otras cosas.


Para terminar, ¿cómo vivieron el asumir este proyecto?

Esto fue un descubrimiento para nosotros. Cuando el padre de mi marido falleció, empezamos a venir cada tanto, porque somos de Salta, pero se nos hizo difícil y decidimos instalarnos definitivamente en Catamarca. Este proyecto vive de nuestro trabajo y estamos convencidos que dedicarse al turismo es un servicio, por eso intentamos ofrecer siempre lo mejor.




Agradecemos a la finca "La Sala" por su atención y los dulces regionales que nos regalaron. Para comunicarse y hacer reservas el teléfono de contacto es (03837-420187).

martes, 20 de agosto de 2013

Un gran día del niño en la ciudad




Por Bárbara Dibene
Fotos: Álvaro Vildoza


La Plata ofreció este fin de semana largo diversas opciones para divertirse y pasar un día del niño entretenido y al aire libre: teatro, circo, títeres, actividades recreativas en centros culturales y los infaltables espectáculos a la gorra fueron algunas de las propuestas.


Transeúntes decidió pasar el domingo en el barrio Meridiano V, y más precisamente en la Estación Provincial, donde la jornada comenzó con una intervención del grupo"Temblores Artísticos", que convocó a los niños a pintar en el playón de 17 y 71. Al finalizar, el grupo de teatro comunitario "Okupas en el andén" tomó la posta y brindó una función de títeres cuya trama busca rescatar la historia del ferrocarril en la zona en forma atractiva y didáctica.



El cierre estuvo a cargo de "Circo Varado", un espectáculo que reflexiona con humor sobre la pérdida del tren e  incluye acrobacias, malabares con fuego, zancos y participación del público. Los actores forman parte de un grupo de acrobacia aérea llamado Séptido, que a partir de la idea del circo familiar y con el objetivo de rescatar el legado de la estación, estrenaron en 2010 esta obra en el Meridiano V y desde entonces la llevan adelante todos los domingos en forma gratuita.

Durante los intervalos pudo además disfrutarse de una nueva edición de la Feria de las Artes, donde los tejidos y diseños únicos fueron los protagonistas; y recorrer los diferentes espacios de la Estación, que cuenta con biblioteca, escenario, y salas de exposición con piezas representativas de la época en que el ferrocarril funcionaba.

Los invitamos a conocer a esta buena gente que camina la ciudad y las plazas, y visitar la Estación, un espacio que supo resignificarse gracias a la gente del barrio. ¡Feliz día!








jueves, 15 de agosto de 2013

Una foto por día del peor año de mi vida



“Una foto por día del peor año de mi vida” es el nombre de el video subido a Youtube por una mujer serbia que muestra, gradualmente, marcas en su rostro y parte de su cuerpo.
Durante el 2012, cada día, Jedna se tomó una foto. En las primeras imágenes se ve una mujer feliz, sonriente y sin marcas, pero con el correr de los días la situación va cambiando, su sonrisa se desvanece y las huellas de la violencia aparecen en su rostro. Cada día esa violencia se vuelve más intensa. Al final, la joven sostiene un papel que dice: “Ayúdame. No sé si podré aguantar hasta mañana”.
Éste video, que ya superó las 5millones de visitas, ha generado una gran incertidumbre ya que no se ha podido comprobar si es un video casero o es parte de una campaña contra la violencia. Cualquiera sea su origen, su destino es claro: decirle no a la violencia contra las mujeres.


viernes, 9 de agosto de 2013

Desnudar la cultura de la violación

Bajo la consignada “De eso si se habla: desnudando la cultura de la violación” La Marcha de Las Putas Buenos Aires lanzó una campaña para visualizar la violencia(en forma de abusos y violaciones) “para mostrarla crudamente tal cual es y para que como sociedad reflexionemos sobre cómo avalamos y perpetuamos la violencia en lo cotidiano”.
La idea es que toda persona que haya sufrido la denominada "cultura de la violación" envié una imagen sosteniendo un cartel con una frase que le hayan dicho para demostrar, mediante testimonios personales, “que los abusos y su justificación no son fenómenos aislados sino que operan en el marco de una Cultura de la Violación...”
Las fotos son impresionantes.Éstas imágenes muestran que lamentablemente hay un tipo de violencia naturalizada e instaurada desde lo discursivo. Desde familiares hasta desconocidos en la vía pública, desde niños hasta adultos, todos, han contribuido a ésta violencia, ya sea ejerciéndola o justificándola, que muchas veces, es quizá lo mismo.











Un poco de historia

La primera Marcha  de las Putas en nuestro país se hizo en Agosto del 2011 para revindicar a las mujeres  y a su libertad de vestirse y desarrollar su vida sexual como quieran, sin que ello  justifique los abusos y la violencia, ya que una mujer, de ninguna forma, provoca ni busca abusos.
Las mujeres argentinas se inspiraron en las canadienses que en abril del mismo año crearon este movimiento, denominado también Slutwalk, en respuesta a los dichos de un policía quién en una charla sobre seguridad dijo sin escrúpulos que las mujeres deberían “evitar vestirse como putas para no ser violadas”
Hoy la Marcha es además un movimiento que busca "construir una sociedad de respeto en la cual la palabra PUTA sea sinónimo de mujer libre en lugar de ser una justificación para la violencia ejercida hacia la mujer"

Si queres enviar tu imagen, podes hacerlo vía mail: marchaputasbsas@gmail.com bajo el asunto: De esto si se habla